..noviembre 2006

Hugo Zeyen


“Ciudad Jardín era el hijo predilecto de mi papá”

Entrevista con el hijo del fundador del barrio.

La reunión es en el Kaffeehaus, la conocida cafetería del Boulevard dedicada a reflejar, a través de numerosos murales fotográficos, la creación de Ciudad Jardín por Eirich Zeyen y su empresa F.I.N.C.A. En una de las mesas está esperando a Guía Palomar el dueño del lugar, Hugo Zeyen, hijo del hombre que tuvo la idea y llevó adelante gran parte de la construcción del barrio.

Tanto entrevistado como entrevistador coincidieron en que, por la riqueza de material, la charla podría haberse extendido por seis horas. Desgraciadamente no teníamos ese tiempo, ni tampoco el espacio para publicar una historia muy extensa. Así que decidimos enfocarnos en algunos aspectos de Ciudad Jardín y su fundador recordados por un testigo de primera fila como es su hijo.

Cuando Hugo nació, en 1946, Ciudad Jardín tenía apenas dos años de vida, por lo que vivió de cerca su crecimiento y maduración hasta convertirse en el barrio de hoy, del que él es vecino desde 1969 y comerciante de una de sus calles primerizas.

-¿Cómo recuerda la construcción de Ciudad Jardín?

-Te lo podría resumir así: mi papá tuvo cinco hijos, pero yo, en varias ocasiones que me tocó hablar del tema, siempre dije que había un hijo más, que era su preferido y que se llamaba Ciudad Jardín. No lo digo lamentándome, sino porque lo viví así. Mi papá tenía un lema, que se lo transmitía a quienes trabajaban con él, que rezaba: “Los que trabajan conmigo tienen que levantarse a la mañana pensando en Ciudad Jardín; trabajar todo el día pensando en Ciudad Jardín y llegar a la noche a su casa para pensar qué van a hacer al día siguiente por Ciudad Jardín. Y que, cuando sueñen, lo hagan con Ciudad Jardín”. Ésa fue la forma en la que esto se pudo hacer. Porque, para aprobar los planos del barrio por ejemplo, mi papá tuvo que viajar 142 veces a La Plata y entrevistarse con 6 gobernadores distintos.

-Pensando en el esfuerzo que hizo su padre por el barrio, ¿por qué no tiene el nombre de una calle?

-A menudo hay una confusión en ese sentido con la calle Hugo Zeyen, que era mi tío y mano derecha de mi papá. En 1969 se inauguró un busto de mi papá delante de la capilla San Roque, en Plate. Esa ceremonia fue presidida por el entonces gobernador de la provincia, que prometió que la calle Conde Zeppelín iba a ser rebautizada Eirich Zeyen. Nosotros, su familia, estábamos de acuerdo, pero no queríamos que se le cambiara el nombre a una calle cuyo nombre había sido elegido por mi papá, porque él le ponía el nombre a todas las calles con un sentido de homenaje. En definitiva, la promesa del gobernador no se cumplió y nosotros tampoco insistimos. No tenemos dudas que se merece ese halago, como lo tuvo en su momento Germán Wernicke.

-¿Su padre eligió el nombre de todas las calles?

-Y no solamente de las calles. El cine Helios también fue nombrado por él recordando al dios griego de la luz. El restaurant Taku recordaba la calle de Colonia, en Alemania, donde mi papá nació. Por eso lo digo con orgullo: esta ciudad la hizo él. Y tenía en muchas cosas una intención que no era comercial. Las iglesias se hicieron para luego donarlas a los distintos credos, igual que la comisaría, las plazas y A.F.A.L.P. Siempre tuvo la idea de no hacer simplemente un conglomerado de viviendas, sino una ciudad con vida propia.

-Hablando justamente de las calles, ¿a qué obedeció el trazado tan particular que tienen?

-Justamente tiene que ver con este tema del homenaje del que hablábamos. Mi papá quiso respetar el trabajo del dueño original de estas tierras, Pereyra Iraola, que había arbolado muy cuidadosamente el campo. Por eso las calles, como se respetaba la plantación de los árboles, eran tan irregulares, con muchas curvas y cortes. La idea era no tirar ningún árbol.

-¿Qué opina de los cambios edilicios que está sufriendo el barrio en los últimos tiempos?

-A mí me gusta mucho el diseño original de Ciudad Jardín. Pero hay una cuestión e-conómica, hasta entendible, según la cual cada uno hace su negocio. No es algo nuevo, porque también sucedió en su momento cuando se construyeron los primeros de-partamentos. Ciudad Jardín tiene una particularidad. Habitualmente las ciudades se construyen desde el centro hacia fuera. Acá fue al revés. Lo último que quedó libre fueron los terrenos del centro. Cuando se hicieron los edificios, el argumento principal fue que había muchos hijos de habitantes que no podían acceder a su vivienda propia. Lo que hizo F.I.N.C.A fue que se adaptaran lo mejor posible a la construcción del barrio, por eso los hizo con techo de tejas, con jardín adelante y patio atrás. Y además los centralizó en un par de manzanas.

-¿Cuál es el recuerdo que más atesora sobre el barrio?

-En mi casa no se hablaba casi de otra cosa que no fuera Ciudad Jardín. Hoy, que veo cómo creció el barrio más allá de lo que pudo ver mi papá, siento el enorme esfuerzo que costó hacerlo. Y lo que más me gusta es el orgullo que siento.