..octubre 2005

Luis Scola


En algún momento voy a jugar
en la NBA

Por Emiliano Pardo
emi_pardo@guiapalomar.com
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Cuando Luis Scola tenía 13 años y paseaba su entonces impresionante metro noventa y dos de altura por las canchas de básquet de Ferro y de los intercolegiales, que jugaba con el Rivadavia, su entrenador Carlos Bory presagió: “A Luisito le va a quedar chico cualquier club del país”.

No se equivocó. Hoy, este ala pívot oriundo de Coronado, con dos metros cinco de estatura, es un referente imprescindible en el club español Tau Cerámica juega allí desde los 19 años-, y una pieza clave en el seleccionado, donde fue subcampeón mundial en 2002 y medalla de oro en los juegos olímpicos de Atenas del año pasado.

De visita en Argentina en medio de sus vacaciones, accedió a una charla con Guía Palomar, donde también se reencontró con su viejo entrenador Bory y rememoró sus inicios, a los 7 años, en el Club Ciudad de Buenos Aires, los múltiples torneos colegiales que ganó con el Rivadavia y su exitosa carrera en Europa y la Selección.

-¿Cómo es tu presente en el Tau?
-Europa es un lugar duro. Uno tiene que rendir examen todos los fines de semana. Pero eso hace también que el jugador no se estanque. El jugador es hijo del rigor. Le cuesta esforzarse y mantenerse al 100 por ciento todos los días. El rigor hace que te esfuerces. Sino, lo que ganás en cinco años, lo perdés en un mes de vagancia.

-Tu paso por la Selección fue de menor a mayor. Subcampeones mundiales en el 2002 y campeones olímpicos en Atenas. ¿Cómo lo viviste?
- Lo del 2002 fue histórico. Cuando perdés una final, es imposible quedar satisfecho. Pero estábamos todos muy contentos. Imaginate que le habíamos ganado al dream team estadounidense, que nunca había perdido en ninguna competencia. En cuanto a Atenas, en ese momento, en la cancha, uno no se da cuenta de la mag-nitud de las cosas. Esta es la primera vez que vengo al país desde aquella vez. Y en la gente que te conoce de chiquito, o la que te cuenta que se juntaba con los amigos a seguir los partidos, la misma familia y los amigos ves la emoción que no sentís en la cancha.

-¿El próximo paso es la NBA?
-En algún momento voy a jugar ahí. Pasa que se tienen que dar un cúmulo de situaciones. Tengo contrato en el Tau por tres años más. Hay una cláusula de rescisión que es bastante alta, aunque estamos negociándola. Yo, gracias a Dios, me gané un lugar bastante importante allá. Pasa que lo que es bueno por un lado es malo por otro. Porque los clubes son más reticentes a dejarte salir.

-¿Recibiste alguna oferta concreta?
-Sí. El básquet es menos público que otros deportes en lo que concierne a pases. Esas cosas no se suelen contar y son más personales.


Luis con el entrenador que lo acompañó en su crecimiento, Caros Bory

San Antonio Spurs ahora mismo tiene derechos de exclusividad. Así que de ir jugaría allá

.-Bueno, estarías jugando con Manu…
-Yo juego con Manu desde que tengo quince años. Para mí es como jugar con cualquier otro compañero. Acá la gente magnifica el tema de Manu. Lo entiendo porque es algo importante lo que está haciendo. Pero, desde nuestra parte, Manu no deja de ser el mismo chico que conocimos toda la vida. No hay ninguna duda de que es el mejor jugador nacional. Pero la diferencia que hay con todos los demás no es la que la gente cree.

-Así como las Leonas en el hockey y Cañas y los otros en el tenis, ¿ustedes se sienten una camada especial en el básquet?
-Somos una camada aislada. Todos nos fuimos muy jóvenes. Y de todas estas cosas que están pasando acá estamos un poco al margen. Algunos lo verán bien, otros mal. A todos nos hubiera gustado quedarnos en una liga estructurada, donde haya plata, se pueda jugar bien y ser profesional. Los encargados de aprovechar todas estas cosas que se lograron tendrían que ser los dirigentes, que mis dudas tengo que sean aptos, porque nunca fueron capaces de fomentar ninguna de estas cosas que conseguimos. Pero son ellos, y el Gobierno y los clubes, los que tienen que fomentar y explotar todo lo que significa haber alcanzado una medalla de oro.

-¿Pensás en algún momento en volver a jugar en Argentina?
-No, porque la estructura deportiva que hay acá te saca las ganas. Puede ser que esté mal lo que digo, pero estoy muy mal acostumbrado a lugares donde las cosas se hacen muy bien y sería un cambio muy brusco. Me gustaría terminar mi carrera en el Tau que, a mi modo de ver, fue el club más importante donde estuve.

-Y después, ¿entrenador?
-Jamás. Me gustaría ser un buscador de talentos.


Luis con un ejemplar de GuíaPalomar.com