¿Cómo
fue que dejó Cuba?
Poco
después de casarme en mi país con Verónica,
en medio de un conflicto político que se estaba
gestando contra mi familia, me salió un viaje de
trabajo a Japón. Durante el viaje, las cosas se
pusieron peor, las diferencias con el gobierno de Cuba
se hicieron irreconciliables y decidimos venir a vivir
acá, donde había nacido mi esposa.
Se lo ve tranquilo por poder disfrutar de sus dos hijos
y de su familia, a la cual valora más que el trabajo
y la ubica en su escala de valores antes que cualquier
otra cosa. Igualmente sufre el desarraigo pero entiende
el contexto histórico y social en el que su madre
lo desatendió un poco mientras defendía
la revolución en el momento de mayor efervescencia.
¿Con
quién pasó su infancia?
Mi crianza estuvo sobre todo a cargo de mis abuelos maternos
porque mi madre dedicaba todo su tiempo a luchar entre
otras cosas, como alfabetizadora en las montañas,
por la revolución. Esa revolución que hoy
nos separa.
¿Qué
es lo mejor y lo peor del comunismo en Cuba?
El comunismo le da educación y buen servicio médico
gratuito a su gente, que eso es muy bueno. Pero también
separa los vínculos familiares, eso es lo peor que
tiene, censura y corta los derechos individuales.
¿Cómo
es su relación con los medios de comunicación?
Mi familia y yo les estamos agradecidos porque nos apoyaron
muchísimo dándonos la posibilidad de mostrar
nuestro caso a la opinión pública, metiendo
así un poco de presión moral sobre el gobierno
de mi país.
Si
hoy volviera a su país, ¿crée que lo
dejarían volver a salir?
Ellos dicen que si, pero yo creo que no. Una de las razones
que tengo para no confiar en la palabra del gobierno cubano
es que mi suegra, esto es una primicia, viajó a visitar
a mis familiares ayer (31/07/05) y, como nunca antes le
había pasado (viaja cada dos o tres años),
le hicieron abrir el equipaje y le revisaron prenda por
prenda.
Entonces que garantías puedo tener yo, por más
naturalizado argentino que esté, por más que
tenga esposa e hijos ar-gentinos, de que no me van a bajar
del avión y no me van a meter preso por alguna causa
inventada. Sería sufrir una doble separación,
porque a mis hijos no los vería más.
Lo bueno es que no lo olvidaron, nuestro presidente tiene
su caso como eje de su próxima visita a Cuba.
Roberto no habla de política, ni de ideologías,
simplemente pide que sus dos hijos tengan la posibilidad
de conocer a su abuela paterna y que su familia pueda compartir
una mesa como cualquier otra.
Ojalá los reclamos de Roberto, su familia, y todos
los que los apoyan, sean oídos por Fidel Castro y
el gobierno cubano "libere" a su madre y su abuela
lo más pronto posible.
|