..diciembre 2004

Papá Noel

El teléfono sonó a las 4 y media de la mañana. Dormido, en medio de la oscuridad, manotee el tubo. Del otro lado de la línea la inconfundible voz del jefe de redacción de Guía Palomar.com, tronó, y con su habitual amabilidad me dijo: "En media hora te pasa a buscar un remís…poné ropa de abrigo" y cortó abruptamente. Me quedé inmóvil, y a pesar de la oscuridad, pude imaginar la cara de mi mujer. Pocos segundos pasaron, mientras intentaba levantarme, hasta que escuché: ¿"siempre te toca a vos???, Ahora, ¿adonde te manda???". Balbuceé algo incomprensible hasta para mí, y comencé a armar el bolso. “¿Ropa de abrigo?" me dije a mi mismo mientras me desperezaba parado frente al placard. En menos de 5 minutos sonó la bocina del remís. Cerré el bolso sin saber bien que había puesto y salí a medio cambiar.

El remisero me recibió con una extraña sonrisa, que bien pude adivinar no era de amabilidad, sino más bien de complicidad. “¿¿Adonde vamos??” Pregunté intentando (inútilmente) no quedar como un idiota. "A Ezeiza" me contestó sin eliminar esa sonrisa que ya se me hacía intolerable, y me extendió un grueso sobre blanco. Lo abrí y allí encontré mi pasaporte y un pasaje de avión para Madrid. ¿¿¿Madrid???.
El llamado de mi celular, me volvió a la realidad. Era el Jefe. "Supongo que estás en camino", me dijo con su habitual malhumor. "En 2 horas sale el vuelo de Iberia, …en Barajas (el aeropuerto de Madrid) te vas a encontrar con un periodista del diario El País y el te va a explicar, chau" y cortó. Por el espejo retrovisor pude ver que el remisero volvía a sonreir.
14 horas después me encontraba con Jorge Poroyan periodista de El País, quien me recibió con un “¿a ti te parece?". Intenté (inútilmente) poner alguna cara que no sea la de un perfecto idiota, mientras que intentaba (inútilmente) decir algo coherente. "Vamos, vamos, que perdemos el avión a Helsinski". ¿Helsinski?. "En el viaje me explicás…" dije mientras me empujaba. "No creo, yo voy en primera y tu en turista…al llegar te cuento" y sonrió en forma muy parecida al remisero.

3 horas después nos encontramos junto a la cinta transportadora que nos devolvía el equipaje. Jorge se me acercó y me dijo: "bienvenido a Finlandia!". “¿¿¿Adonde mier… vamos???" dije ya sin importarme quedar como un auténtico y completo idiota. "Vamos, vamos!" y me empujó hacia una corta fila de gente (serían menos de 10) que esperaban vaya a saber uno que cosa.
En pocos segundos nos encontrábamos caminando por la pista del aeropuerto hacia un viejo y desvencijado avión Twin Otter (similar al que se usa en "nuestra" antártida) pintado todo de rojo. "En el vuelo me explicás" dije decidido a entender de que se trataba. "Difícil chico….con el ruido que hace este avión, no se puede hablar", me contestó un morocho con marcado acento caribeño, que caminaba delante de mí.

Nos acomodamos dentro del pequeño avión y luego de un breve carreteo estábamos nuevamente en el aire.
Finalmente comenzamos a descender, mirara para donde mirara, lo único que se podía ver era una inmensidad blanca. Nieve y hielo hasta el horizonte. El viejo Twin Otter rebotó varias veces contra el piso helado y sus esquíes se deslizaron por la nieve. Al bajar lo primero que ví fue un cartel que decía "Welcome to North Pole".

Jorge me miró como diciendo “¿...y...? ¿vas entendiendo...?”

En realidad estaba más preocupado por el frío que por saber que estaba pasando.

Mis hermosos mocasines náuticos, muy aptos para patear las calles de Ciudad Jardín en verano y con 30º a la sombra eran el asombro (y la burla) de (los que ya me había enterado eran) mis colegas.

Ahora, 44 horas después de que sonara el teléfono, me encontraba viajando en un trineo tirado por renos en medio de la inmensidad de la noche boreal

Jorge interrumpió el silencio: "Vamos a entrevistar a Papá Noel…..solo concedió entrevistas a 10 medios de todo el mundo, y yo quisiera saber como es que Guia Palomar.com, consiguió ser uno de los elegidos….junto al New York Times, Le Monde, Il Messaggero…". Como podía saberlo, si recién ahí me estaba enterando!!!

52 horas después finalmente llegamos a una hermosa casita alpina, toda adornada con luces. De solo ver la chimenea humeante, se podía adivinar, que ahí dentro estaríamos mejor que afuera. De hecho estaba aterido de frío y ya no sentía mis pies. Se abrió la puerta y se asomó un hombrecito con rasgos esquimales que gritó en un español muy malo: "El de Guía Palomar.com….venga!!!".

Totalmente, congelado, muerto de sueño, hambre y cansancio me dirigí hacía la casa, mientras mis colegas me insultaban en varios idiomas.
Al entrar lo ví. Ahí estaba junto a la chimenea, recostado en una mecedora, junto a los leños crepitantes.
Su traje rojo, su barba blanca y su inconfundible panza.

Me miró de arriba abajo, y se detuvo por unos instantes en mis mocasines sin medias. JoJoJo…dijo como todo comentario sobre mi calzado. Y luego en perfecto argentino dijo: "Che, viejo, ustedes solo se acuerdan de mi para esta época!!!".
Ya a esta altura ni me molesté en pensar algo inteligente que contestar y solo me encogí de hombros. "Bueno empecemos. Tenés 5 minutos". Para mis adentros pensé: "52 horas de viaje (1 remís con remisero burlón incluído, 3 aviones y un trineo) para sólo 5 minutos????, y encima todo lo mismo para volver".Seguramente, este pensamiento, más el cansancio, más el frío (más la sonrisa burlona del remisero que no me podía sacar de la cabeza) hicieron que afrontara la entrevista algo molesto.
- ¿Sus renos pueden volar?
Me interrumpió para convidarme un bastón de caramelo.
Insistí: - ¿Sus renos pueden volar?
-¿Café, chocolate caliente…? Me ofreció, volviendo a evadir la respuesta.
-Bien (dije asumiendo que mi pregunta no era de su interés), como sabe que niño se portó bien y quien mal?
-Papá Noel, todo lo sabe,”¿no te contaron tus padres?”, contestó, mientras su panza se movía como una masa gelatinosa. "Tu tiempo terminó. El que sigue!!!" dijo dando por finalizada la entrevista.

Salí nuevamente al frío. Mi celular recibió un mensaje de texto del jefe que decía: “¿¿y??", rápidamente contesté: "Entrevista Ok", segundos después volví a recibir: "Ok. Mandala por e-mail. Si la nota me gusta te mando los pasajes de vuelta.".

Y aquí estoy 24 de Diciembre, sólo y congelado, en el Polo Norte, esperando que Papá Noel vuelva de entregar juguetes, y en mocasines sin medias!!!!