El teléfono sonó a las 4 y media de la
mañana. Dormido, en medio de la oscuridad, manotee
el tubo. Del otro lado de la línea la inconfundible
voz del jefe de redacción de Guía Palomar.com,
tronó, y con su habitual amabilidad me dijo: "En
media hora te pasa a buscar un remís…poné
ropa de abrigo" y cortó abruptamente. Me quedé
inmóvil, y a pesar de la oscuridad, pude imaginar
la cara de mi mujer. Pocos segundos pasaron, mientras
intentaba levantarme, hasta que escuché: ¿"siempre
te toca a vos???, Ahora, ¿adonde te manda???".
Balbuceé algo incomprensible hasta para mí,
y comencé a armar el bolso. “¿Ropa
de abrigo?" me dije a mi mismo mientras me desperezaba
parado frente al placard. En menos de 5 minutos sonó
la bocina del remís. Cerré el bolso sin
saber bien que había puesto y salí a medio
cambiar.
El remisero me recibió con una extraña
sonrisa, que bien pude adivinar no era de amabilidad,
sino más bien de complicidad. “¿¿Adonde
vamos??” Pregunté intentando (inútilmente)
no quedar como un idiota. "A Ezeiza" me contestó
sin eliminar esa sonrisa que ya se me hacía intolerable,
y me extendió un grueso sobre blanco. Lo abrí
y allí encontré mi pasaporte y un pasaje
de avión para Madrid. ¿¿¿Madrid???.
El llamado de mi celular, me volvió a la realidad.
Era el Jefe. "Supongo que estás en camino",
me dijo con su habitual malhumor. "En 2 horas sale
el vuelo de Iberia, …en Barajas (el aeropuerto de
Madrid) te vas a encontrar con un periodista del diario
El País y el te va a explicar, chau" y cortó.
Por el espejo retrovisor pude ver que el remisero volvía
a sonreir.
14 horas después me encontraba con Jorge Poroyan
periodista de El País, quien me recibió
con un “¿a ti te parece?". Intenté
(inútilmente) poner alguna cara que no sea la de
un perfecto idiota, mientras que intentaba (inútilmente)
decir algo coherente. "Vamos, vamos, que perdemos
el avión a Helsinski". ¿Helsinski?.
"En el viaje me explicás…" dije
mientras me empujaba. "No creo, yo voy en primera
y tu en turista…al llegar te cuento" y sonrió
en forma muy parecida al remisero.
3 horas después nos encontramos junto a la cinta
transportadora que nos devolvía el equipaje. Jorge
se me acercó y me dijo: "bienvenido a Finlandia!".
“¿¿¿Adonde mier… vamos???"
dije ya sin importarme quedar como un auténtico
y completo idiota. "Vamos, vamos!" y me empujó
hacia una corta fila de gente (serían menos de
10) que esperaban vaya a saber uno que cosa.
En pocos segundos nos encontrábamos caminando por
la pista del aeropuerto hacia un viejo y desvencijado
avión Twin Otter (similar al que se usa en "nuestra"
antártida) pintado todo de rojo. "En el vuelo
me explicás" dije decidido a entender de que
se trataba. "Difícil chico….con el ruido
que hace este avión, no se puede hablar",
me contestó un morocho con marcado acento caribeño,
que caminaba delante de mí.
Nos acomodamos dentro del pequeño avión
y luego de un breve carreteo estábamos nuevamente
en el aire.
Finalmente comenzamos a descender, mirara para donde mirara,
lo único que se podía ver era una inmensidad
blanca. Nieve y hielo hasta el horizonte. El viejo Twin
Otter rebotó varias veces contra el piso helado
y sus esquíes se deslizaron por la nieve. Al bajar
lo primero que ví fue un cartel que decía
"Welcome to North Pole".
Jorge me miró como diciendo “¿...y...?
¿vas entendiendo...?”
En realidad estaba más preocupado por el frío
que por saber que estaba pasando.
Mis hermosos mocasines náuticos, muy aptos para
patear las calles de Ciudad Jardín en verano y
con 30º a la sombra eran el asombro (y la burla)
de (los que ya me había enterado eran) mis colegas.
Ahora, 44 horas después de que sonara el teléfono,
me encontraba viajando en un trineo tirado por renos en
medio de la inmensidad de la noche boreal
Jorge interrumpió el silencio: "Vamos a entrevistar
a Papá Noel…..solo concedió entrevistas
a 10 medios de todo el mundo, y yo quisiera saber como
es que Guia Palomar.com, consiguió ser uno de los
elegidos….junto al New York Times, Le Monde, Il
Messaggero…". Como podía saberlo, si
recién ahí me estaba enterando!!!
52 horas después finalmente llegamos a una hermosa
casita alpina, toda adornada con luces. De solo ver la
chimenea humeante, se podía adivinar, que ahí
dentro estaríamos mejor que afuera. De hecho estaba
aterido de frío y ya no sentía mis pies.
Se abrió la puerta y se asomó un hombrecito
con rasgos esquimales que gritó en un español
muy malo: "El de Guía Palomar.com….venga!!!".
Totalmente, congelado, muerto de sueño, hambre
y cansancio me dirigí hacía la casa, mientras
mis colegas me insultaban en varios idiomas.
Al entrar lo ví. Ahí estaba junto a la chimenea,
recostado en una mecedora, junto a los leños crepitantes.
Su traje rojo, su barba blanca y su inconfundible panza.
Me miró de arriba abajo, y se detuvo por unos
instantes en mis mocasines sin medias. JoJoJo…dijo
como todo comentario sobre mi calzado. Y luego en perfecto
argentino dijo: "Che, viejo, ustedes solo se acuerdan
de mi para esta época!!!".
Ya a esta altura ni me molesté en pensar algo inteligente
que contestar y solo me encogí de hombros. "Bueno
empecemos. Tenés 5 minutos". Para mis adentros
pensé: "52 horas de viaje (1 remís
con remisero burlón incluído, 3 aviones
y un trineo) para sólo 5 minutos????, y encima
todo lo mismo para volver".Seguramente, este pensamiento,
más el cansancio, más el frío (más
la sonrisa burlona del remisero que no me podía
sacar de la cabeza) hicieron que afrontara la entrevista
algo molesto.
- ¿Sus renos pueden volar?
Me interrumpió para convidarme un bastón
de caramelo.
Insistí: - ¿Sus renos pueden volar?
-¿Café, chocolate caliente…? Me ofreció,
volviendo a evadir la respuesta.
-Bien (dije asumiendo que mi pregunta no era de su interés),
como sabe que niño se portó bien y quien
mal?
-Papá Noel, todo lo sabe,”¿no te contaron
tus padres?”, contestó, mientras su panza
se movía como una masa gelatinosa. "Tu tiempo
terminó. El que sigue!!!" dijo dando por finalizada
la entrevista.
Salí nuevamente al frío. Mi celular recibió
un mensaje de texto del jefe que decía: “¿¿y??",
rápidamente contesté: "Entrevista Ok",
segundos después volví a recibir: "Ok.
Mandala por e-mail. Si la nota me gusta te mando los pasajes
de vuelta.".
Y aquí estoy 24 de Diciembre, sólo y congelado,
en el Polo Norte, esperando que Papá Noel vuelva
de entregar juguetes, y en mocasines sin medias!!!!