Su cuento, La mamá de un compañero, relata un encuentro flechado por el amor, pero al mismo tiempo prohibido, entre un hombre y una mujer casada que acompaña a su hijo, durante una serie de salidas que éste realiza con sus compañeros del primario para retratar distintas partes de Ciudad Jardín.
“El mensaje que puede dar el cuento son las ganas de vivir. Hay gente que pasa sus días solamente respirando. El personaje del cuento (el hombre enamorado) es alguien que, como actúa, tiene ganas de vivir, no le importa nada. Y a la mujer tampoco”, explica Martín, más conocido como Tati, a este medio.
La creación de historias no es algo nuevo para este nacido y criado en Ciudad Jardín. Su vida la dedicó a la ilustración, diseño gráfico y fue durante diez años colaborador de la célebre revista de historietas Fierro, editada por la desaparecida Ediciones de la Urraca. Uno de los trabajos que publicó allí, llamado Los Agneta, tiene fuertes remembranzas con el barrio: “Es la historia de una familia de clase media baja con situaciones cómicas. Obviamente el nombre se lo puse por la calle del barrio en la que viví muchos años”, explica.
Tati es un amante del humor tragicómico, como el que supieron plasmar Oscar Viale y Tito Cossa. Él lo ve como la fusión de dos estados de ánimo bien distintos: “La tra-gedia te lleva a un sentimiento de emoción que te pone preso. Con el humor, en cambio, uno se libera, se expande”.
Durante sus años en Fierro, escribió e ilustró numerosas historietas de corte tragi-cómico, como una en la que un ciruja se enamora de una mosca. “Ambos se conocen cuando van a buscar un caramelo tirado y ahí comienza todo- cuenta entre risas-. La historieta te da la libertad de hacer ese tipo de cosas”.
Pero con La mamá de un compañero se internó en un terreno totalmente ajeno porque sintió que lo humorístico “no se toma con la misma seriedad” que otros géneros “que son los que realmente merecen ganar los premios en estos concursos”.
Más allá de esta aparición literaria, Tati se encuentra trabajando actualmente en otros proyectos más próximos a su veta humorística: se está canalizando hacia el humor tipo stand up , con el que ya hizo presentaciones en el complejo La Plaza y en un programa radial. “Soy una persona que, en reuniones de amigos, por ahí digo 20 boludeces. Ahora esas boludeces las quiero explotar. En el stand up no dependés de nada excepto de vos mismo. Y es un humor puro donde tenés que tirar un chiste cada 30 segundos”, concluye.