<< Origen del nombre de nuestras calles

Para finales del siglo IXX, tanto los inventores franceses como los alemanes estaban en condiciones de construir el primer dirigible seguro. El conde Zeppelin fue uno de los pocos que se ingenió para construir una estructura rígida para su nave.

Sin ser ingeniero, el conde buscó un joven profesional talentoso, con quien compartir su entusiasmo. El hombre que encontró fue Theodor Kober. Luego de numerosos diseños y proyectos, mientras soportaba punzantes ironías de la aristocracia, que lo llamaba el "conde estúpido" llegó un momento en el que estuvo a punto de abandonar todo.

Pero, en 1898 vio la primera luz de esperanza. Para ese año la combinación de fuerzas con el fabricante de aluminio Carl Berg, culminaría con la formación de una fábrica de construcción de aeronaves.

Luego de dos años el Luftschiff Zeppelin One (LZ1) quedó terminado. Un 2 de julio de 1900 el LZ1 realizó su primer vuelo sobre el lago Constance bajo el comando de un hombre de 62 años, el conde Zeppelin. Luego de 18 minutos de vuelo, la nave de 128 metros de largo debió realizar un acuatizaje forzoso sobre el agua debido a desperfectos técnicos. En 1908 el gobierno Imperial Alemán decidió ofrecer apoyo financiero a la empresa, con la condición que la nave realizara un vuelo ininterrumpido de 24 horas.

El LZ4 sobrevoló el río Rhin, pero an tes de concluir su itinerario, una tormenta destruyó al Zeppelin, y con él los sueños de conseguir el apoyo del imperio. Sin embargo, la simpatía general que habían conquistado los dirigibles logró que a través de colectas populares se pudiera continuar con la empresa. En 1917 falleció en Berlín el conde Zeppelin.

Por este motivo Hugo Eckener, asumió el manejo de la empresa. Con él la nave recorrería los cielos de Europa. Para 1928, luego de 13 meses de trabajo, surgiría de los hangares del LZ127.


Explosión del Hindenburg, viaje del Zeppelin
a Buenos Aires aterrizando en Palomar

Este dirigible realizó más de 600 viajes, sobrevoló 150 veces el Atlántico, surcó el Polo Norte con un equipo de científicos y en 1929 realizó el primer viaje alrededor del mundo.

Para 1936 se estableció una línea regular de vuelos de carga y correo postal a Sudamérica. En uno de esos viajes se batió un nuevo record con 128 horas de vuelo sin tocar tierra. El 30 de junio de 1934 sobrevoló la ciudad de Buenos Aires y aterrizó en los campos del Palomar.

En 1936 aparece el más grande de todos los dirigibles. El LZ 129, Hindenburg, que medía 248 metros y podía transportar a 80 pasajeros.

El final de la época dorada de los Zepelin llega el 6 de mayo de 1937, cuando en Nueva York, en medio de las maniobras de amarre del Hindenburg, se detecta fuego en un sector de la aeronave. El incendio hizo que la nave se precipitara al suelo, destruyéndose to-talmente y causando la muerte de 35 personas.