Al cabo de múltiples investigaciones que duraron
alrededor de tres años, los hermanos Wright obtuvieron
su primer gran logro: construyeron el primero de sus planeadores
tripulables que fue probado exitosamente en Kitty Hawk en
1900.
El paso más difícil, que era mantener en el
aire un aparato a través de la potencia de un motor
y bajo el control de un tripulante, ya había sido
dado.
En 1901 probaron un segundo aparato, pero comprobaron que
no habían logrado un avance significativo de evolución.
El siguiente gran paso, fue experimentar en un túnel
de viento. Ellos ignoraban que de esta manera estaban sentando
las bases de la aerodinámica.
El tercer planeador estaba acondicionado con timón,
un estabilizador en la cola y otro para combar las alas,
con lo que se lograba equilibrio y la capacidad de virar
en el aire.
Después siguieron con la construcción de una
hélice y el diseño de un motor capaz de accionarla.
En
el cuarto de los aviones de los hermanos Wright que ya contaba
con todas estas adiciones y fue bautizado como Flyer I,
Orville realizó el 17 de diciembre de 1903 el primer
vuelo motorizado de la historia.
Wilbur murió el 30 de mayo de 1912 y Orville el 31
de enero de 1948, después de haber contribuido al
desarrollo de la aviación en el siglo XX.