Hijo de un ingeniero constructor de herramientas,
poco tardo el joven, en apasionarse por la mecánica y muy
poco tiempo después por los aviones. Así a la temprana
edad de 19 años funda la Hirt Aircraft Engine, empresa dedicada
a la fabricación de motores para aviones. Para entonces,
paradójicamente para un cons-tructor de motores para aviones,
comienza a interesarse por los aviones sin motor.
Un
año más tarde obtiene la licencia de piloto de planeadores.
Apasionado por todo lo que tuviera motor, el joven adquiere, lo
que para la época era toda una novedad: una motocicleta.
Al poco tiempo de haberla adquirido, sufre un gran accidente, donde
pierde una pierna. Al poco tiempo de implantársele una prótesis
de madera, ya vuelve a volar e ingresa en la Universidad de Sttugart,
en la carrera de Ingeniería Mecánica, graduándose
en poco menos de 3 años.
Durante los siguientes 10 años dedica su vida, a lo que ya
era su gran amor: los planeadores, y lo hace en su triple faceta
de piloto, diseñador y constructor. Escribe miles de páginas
para manuales de vuelo, y se dedica a recorrer el mundo para difundir
la idea del planeador. Viaja por toda Europa y luego embarca sus
planeadores para recorrer Estados Unidos, Japón y por supuesto,
para aquella época, La Argentina.
El 18 de marzo de 1934
efectúa sus primeras exhibiciones en nuestro país,
en El Palomar. Efectuando 31 "loopings" consecutivos con
un avión sin motor, lo que significó una excelente
marca. Su compañero, Heinrich Dittmar, despega desde El Palomar,
en otro planeador y vuela durante 7 horas y 25 minutos, sobre Caseros,
Morón y Hurlingham, para descender nuevamente en El Palomar,
estableciendo un record para un vuelo sin motor. Diez días
después, el 28 de marzo de 1934, bate el Record Mundial,
al realizar 74 loopings consecutivos sobre El Palomar con un planeador.
Luego viaja a Hungría, donde se accidenta y debe ser internado
durante 4 meses.
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En 1935 funda su empresa constructora de planeadores, la
cual hoy, sigue vigente siendo una de las más renombradas mundialmente, ya
que son sus planeadores se establecieron todos los record
mundiales de la especialidad. Allí construye un pequeño
planeador de entrenamiento como una forma de acercar este
deporte a todas las personas. Este se convierte en un suceso
mundial. Durante la 2da. Guerra Mundial, Hirt Wolf continúa
con su empresa, debido al gran valor que le asignan los
Nazis a sus productos. Luego de la derrota de Alemania,
sigue con su fábrica, debido al interés de
los aliados que ocupaban su país.
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Como casi todos los pioneros,
muere el 25 de julio de 1959 al estrellarse con su planeador.
Por todo lo que fue, y por haber elegido El Palomar para batir
records mundiales hace 71 años atrás, es que
lo homenajeamos bautizando una de nuestras calles (allá
por donde termina Ciudad Jar-dín) con su nombre. |
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