<< Origen del nombre de las calles

Aviador francés nacido en Lyon en 1900. Después de realizar estudios en la Universidad de Friburgo, en 1921 entró a desempeñarse en las Fuerzas Aéreas Francesas y en 1926 pasó a ser piloto comercial. A la par, se dedicó a la literatura: en 1929 publicó "Correo del Sur" y dos años después, "Vuelo Nocturno" (1931),

donde describía su profesión de arriesgar incluso la vida en el cumplimiento de la tarea encomendada, con una visión romántica.

En 1939 dio a conocer "Tierra de Hombres", y en 1942, "Piloto de Guerra". Pero su mayor logro literario, que lo inmortalizó, y que ha sido mundialmente leído y apreciado, es "El Principito", un libro infantil para adultos, una fábula para lectores de todas las edades, una alegoría y una valoración de la vida y la poesía, una búsqueda de los valores del hombre y de los más puros sentimientos del alma, en pleno clima de Guerra Mundial. Logró superar récords de venta en el mundo y fue traducido a todos los idiomas, después de su primera edición en 1943, que se realizó en francés. Enrolado en las Fuerzas Aliadas desde el comienzo del conflicto bélico, Saint-Exupèry, un año después de haber escrito esa joya que fue y es "El Principito" y que lo hizo perdurar a través del tiempo, en 1944, en un vuelo de reconocimiento por el sur de Francia, su avión fue derribado por fuerzas alemanas, lo que causó su desaparición definitiva. En 1948 se publicó póstumamente "Ciudadela", que reúne sus cuadernos de notas.

Exupèry en Argentina
El 12 de octubre de 1929 llega a nuestro país Antoine de Saint-Exupéry. Lo esperan en el puerto de Buenos Aires Jean Mermoz, Henri Guillaumet y Marcel Reine, pilotos franceses integrantes de la Aeroposta Argentina, filial de la Compagnie Générale Aéropostale de Francia, empresa dedicada al transporte de correo aéreo. Saint-Exupéry ocupará el puesto de Director de Explotación de la empresa argentina. Entre los objetivos de Saint-Exupéry figuraban poner en marcha el ramal hasta Comodoro Rivadavia y estudiar la prolongación de esta línea hasta Río Gallegos. Posteriormente, obtener un acuerdo con las autoridades chilenas para extender esta ruta aérea hasta Punta Arenas. Durante su corta estadía realizará los dos primeros objetivos: El 1º de noviembre de 1929 tiene lugar el vuelo inaugural de la primera extensión de la línea sur: parte hacia Comodoro Rivadavia el primer correo oficial llegado esa mañana a Bahía Blanca desde Buenos Aires procedente de Europa, con Saint-Exupéry como piloto. El 31 de marzo de 1930, se inaugura el segundo tramo a la Patagonia con destino final la ciudad de Río Gallegos. Establece los vuelos en temporada veraniega a Mar del Plata, crea otra escala en Uruguayana, Brasil, en la línea a Asunción e inaugura los servicios de transporte de pasajeros y correspondencia a Uruguay y Brasil. No obstante su intensa actividad como piloto postal no olvidaba su vocación de escritor. Dedicaba sus horas libres a la redacción de la novela "Vuelo Nocturno" basada en sus propias experiencias de vuelos sobre la Patagonia y también a la escritura del guión para un film ("Anne-Marie"). El 7 de abril de 1930, recibe las insignias de Caballero de la Legión de Honor en la Embajada de Francia en Buenos Aires en reconocimiento a su desempeño en el Sahara español, por haber contribuído al impulso de la aviación comercial. En enero de 1931 vuelve a Francia donde contrae matrimonio con Consuelo Suncin de Sandoval, a quien conociera en Buenos Aires. La historia cuenta que apenas la conoce la invita a volar sobre Buenos Aires, y que Consuelo acepta pero acompañada por unos amigos. Cuando están en el aire, imprevistamente, Antoine le pide un beso. La joven se sorprende y no acepta. Sé por qué no quiere besarme, soy demasiado feo, le dice Antoine con los ojos llenos de lágrimas.

Unos segundos después, Consuelo escucha que el motor deja de funcionar y a Antoine que exclama: Bueno, ya que usted no quiere besarme nos hundiremos en el Rio de la Plata y nos ahogaremos. Consuelo ve con horror que el avión pierde altura y que, efectivamente, se enfila hacia el rio en caída libre. Entonces, nerviosa, emocionada, confundida, Consuelo deja un beso en su mejilla y a partir de entonces nace la pasión entre aquellos dos jóvenes, volando sobre el cielo de Buenos Aires. Antoine y Consuelo se casan en Francia en abril de 1931.

¿Donde están los hombres? preguntó el Principito. Se está un tanto solo en el desierto...Se está solo también entre los hombres, dijo la serpiente. (El Principito - capítulo XVII)
Los argentinos aprecian al organizador de una red aérea modelo y las argentinas se enloquecen con este francés tan distinguido... No resulta difícil imaginar la atracción que este joven directivo francés de 29 años ejercía sobre las mujeres porteñas. Era aviador, profesión nada común por aquel entonces; era joven, era extranjero y además, con un importante puesto gerencial que le permitía vivir holgadamente. Soltero y sin compromisos sentimentales, no se puede decir que en las noches, cuando su creación literaria y su tarea de Director lo dejaban libres, no encontrara alguna compañía femenina que lo consolara de vivir en esta "ciudad tan lúgubre", como le comentara a su madre.

Exupèry y la Patagonia
"En ninguna parte he conocido una mejor raza de hombres que la de los argentinos del sur. Estos hombres no soñaban con esquilmar el suelo para volver enriquecidos a su paraíso.
Habían venido a establecerse para perdurar, para fundar una raza.

No se podría encontrar en otros sitios tanto sentido social, tanto sentido de la solidaridad, ni tampoco tanta serenidad". Habla de ciudades como San Julián y Puerto Deseado donde sus autoridades primero le mostraban la escuela en construcción. "Era siempre un edificio inmenso, el más hermoso, el más nuevo de todos. Eran bellas estas ciudades que levantaban escuelas y no poseían aún cementerios.”