<< Origen del nombre de las calles
Después de la primera guerra mundial, un industrial francés llamado Pierre Laté-coére vislumbró que la aviación era beneficiosa para la humanidad, por posibilitar la rapidez en las comunicaciones.


Por eso en septiembre de 1918 creó una compañía aérea llamada Lignes Aeriennes Latécoére, cuyo objetivo era unir Francia con Sudamérica.

En 1927 la empresa vendió sus acciones al industrial Marcel Boilloux-Lafont quien le solicita al argentino Almonacid que creara una compañía subsidiaria con sede en Buenos Aires. Este aceptó la idea y propuso que la compañía estuviera integrada por personal y elementos nacionales. De esa manera el 5 de septiembre de 1927, nació la Aeroposta Argentina S.A., primera empresa aerocomercial del país.

El 15 de noviembre de 1927 se iniciaron los vuelos desde Natal, Brasil, hasta Buenos Aires y el 1º de marzo de 1928, se efectuó el primer enlace con Francia.

Una vez consolidada la Compañía, se iniciaron los vuelos de reconocimiento para abrir las rutas hacia Paraguay, Chile y la Patagonia Argentina, que se concretaron en los años subsiguientes. El 19 de octubre de 1929, Antoine Jean Baptiste Marie Roger, conde de Saint-Exupèry, aviador francés, y autor del libro “El Principito”, llegó a Buenos Aires. Como nuevo director, su misión era inspeccionar los circuitos de correo de la Aeroposta Argentina.

Junto con “Toniò” o “Saint-Ex” como le decían sus amigos, habían llegado al Río de la Plata los mejores pilotos de la Aéro-postale. Entre ellos Paul Rohland en condición de instructor de vuelo, tarea que había desempeñado en la compañía aérea Lufthansa, quien fue el encargado de evaluar las futuras rutas aéreas y seleccionar a los pilotos que las volarían.

Rohland fue uno de los pioneros que, junto a medio centenar de mecánicos y asistentes, protagonizaron una gesta heroica, sentando las bases para el desarrollo de las primeras compañías de aviación comercial del mundo.