<< Origen del nombre de nuestras calles

En la madrugada del 23 de octubre de 1928 fondeó en Punta Arenas una pequeña embarcación de bandera alemana.

Era el "Feuerland". Románticamente había cruzado el Atlántico para hacer realidad un sueño; más que un sueño, una obsesión: la de Gunther Pluschow por conocer Tierra del Fuego

. Curiosamente, una fotografía que mostraba un crucero alemán teniendo de fondo un glaciar imponente, rodeado de espesos bosques, impactó de tal manera la imaginación del entonces pequeño Gunther, quien, frente a un espejo se sentencio: "serás marino y, entonces, procurarás, por todos los medios, posar tus pies sobre esa Tierra del Fuego".

La promesa estaba cumplida: Fue marino de la Alemania Im-perial; mas, no logró su propósito. Debió postergar sus afanes. Se incorporó a la marina mercante. Tierra del Fuego se Ie mostró esquiva. Siendo tripulante del mercante "Parina" sólo Ie fue posible mirarla a la cuadra, de paso.

Entonces, decidió organizar su propia expedición y en su barco... y allí estaba, a la espera de un hidroavión que había bautizado "Cóndor de Plata" y que debía llegar a bordo del mercante "Planet". Cuando Pluschow conoció el fiordo "Agostini", exclamó: "Esto es la Tierra del Fuego que yo había soñado, pero la rea-lidad es mil veces más importante, más hermosa". Sobrecogido por el silencio, anota en su libreta de apuntes: "El silencio absoluto enaltece aun más la magnificencia de esta maravilla de belleza. Cuando paramos el motor, como ahora, la calma llega hasta oprimirnos, pensando en cierto modo, aunque sin daño, sobre nuestros corazones. ¡Nunca la omnipotencia de la naturaleza mostróse tan grandiosa como en medio de este religioso silencio!".

Y al pisar la tierra, se arrodilló exclamando: ¡Dios mío todo poderoso, cuán maravillosamente hermoso es todo esto! ¡Esto es Ml Tierra del Fuego, el país de mis sueños eternos!. Gunther Pluschow y Ernst Dreblou, su mecánico, y compañero de aventuras, efectuaron el gran vuelo desde el Monte Sarmiento en el Oeste, hasta Ushuaia en el Este, vuelo transversal sobre la Isla Grande.

Después, sobrevolaron el Cabo de Hornos: ¡Los primeros! Sobrecargaron el hidroavión con máquinas y elementos para las filmaciones. La nave aérea, con el exceso de peso, se quebró en el aire, pereciendo sus dos tripulantes. Una excelente película documental y un libro: "Sobre la Tierra del Fuego", es la herencia que nos legó este enamorado de nuestra loca geografía... El accidente había ocurrido, a orillas del Lago Argentino, el 28 de enero de 1931.

El único resto del avión que ha llegado a nuestros días es la placa del motor BMW de aquel avión que celosamente guarda en su casa de Ciudad Jardín el vecino Oscar Maggio (ver GuiaPalomar.com Nº 20 - Febrero de 2005), incluso en 1998, durante una muestra fotográfica, Maggio se dió el enorme gusto de conocer a Guntolf Plüschow, hijo del aviador, que actualmente vive en Canadá.

Hoy ya se han cumplido 74 años del último vuelo que llevó a Plüschow a la eternidad. Es bueno saber que, en cierta forma, su espíritu vive en Ciudad Jardín, al excelente cuidado de Oscar Maggio.
 

Esta nota va dedicada a todos los lectores de nuestra revista "Guía Palomar" y a los que se han interesado por la vida de ese personaje que fue Günter Pluschow, que lo conocemos nosotros, los "jardinenses" como "As" de la Primera Guerra Mundial, y después por haber sido el primero en sobrevolar los Hielos Con-tinentales, el Cabo de Hornos, Tierra del Fuego y el primero en llevar una saca de correspondencia de Punta Arenas (Chile) a Ushuaia allá por el año 1928. Pero a eso hay que agregarle entre otras cosas la de eximio periodista, fotógrafo, cineasta, y además un intrépido navegante, nada menos que recibido en la Escuela Alemana de Marina Imperial.

Es que en su afán de conocer tierras extrañas y después de haber podido superar problemas económicos (gracias a la ayuda de sus amigos), puede construir y votar su "Feuerland" (Tierra del Fuego en alemán). En octubre de 1927 zarpa del puerto de Busum en Alemania, sus compañeros de viaje son: Paul Christiansen, su primer piloto; Selp Smith; su segundo piloto;

Kart Neubert camarógrafo; Harry Stol el grumete e Isot su esposa; y el simpático Schnauff, un perrito que se aguanta todo.

En el puerto de Lisboa, luego de un furioso temporal, Isot decide no continuar la travesía.
Cruzan el atlántico en cuatro semanas y llegan a Bahía (Brasil), donde se adentran por ríos para conocer su interior. Todo es motivo de interés, desde la cosecha de ta-baco, cacao, algodón, hasta la faena del ganado. Siguen a Río de Janeiro y dejando el barco en puerto, decide conocer San Pablo, Curitiba y Bluemenau para adentrarse en la selva y es ahí donde conoce a la tribu de indios Botocudos, casi en estado salvaje. Sigue viaje a Montevideo y luego Buenos Aires, aquí la recepción es calurosa, banquetes, reuniones e invitaciones a la pampa argentina para poder tomar contacto con las costumbres de los gauchos. Lo que más lo impresiona de "la pampa" es su infinita extensión. Buenos Aires lo despide con vítores a su intrepidez y valor. Cabo vírgenes, el Estrecho de Magallanes y el tan ansiado arribo a las costas de Tierra del Fuego, Punta Arenas es su destino. Ha pasado más de un año desde su partida de Busum.

 

Gracias al coraje y maestría de su capitán es que esta embarcación, con su robustez, navegabilidad, resistencia y por que no decir hidalguía es que permitió realizar tan extraordinaria aventura, pero aquí no terminan sus días de gloria, por cuanto después de setenta y siete años de vida ha seguido surcando los mares del sur, e incluso campeó el conflicto de Malvinas, prestando servicios como buque carguero, siendo alcanzado por algunas esquirlas. Tiempo después incursionó en la pesca y el turismo. Pasó por las manos de varios propietarios. En la actualidad su poseedor es el Señor Bernard Buchner (alemán) quien la trajo en estos días navegando desde las Islas Malvinas hasta el Yacht Club Argentino, donde tuve la enorme satisfacción de poder visitarla y charlar largamente con él; quien me comentó entre otras cosas que será embarcada rumbo a Alemania para su total reparación y así nuevamente cumplir con su destino, NAVEGAR… ¡Salve Oh Feuerland!

Oscar Maggio en el barco “Feuerland