<< Origen del nombre de nuestras calles

El Teniente Benjamín Matienzo recibió su brevet en 1917 y ese mismo año realizó un raid entre El Palomar y Tucumán cubriendo la distancia de 1.135 kilómetros en cuatro etapas, lo cual fue considerado una hazaña para la época.

El 28 de mayo de 1919 intenta el cruce de la Cordillera de los Andes (nunca antes logrado)

Ya desde los prolegómenos de esta titánica empresa, en la que intervendrían otros dos eximios pilotos, Zanni y Parodi, pudiéronse advertir las casi insalvables dificultades técnicas que tendrían que sortearse para lograr el éxito.

En la madrugada de este día realizaron los tres mencionados pilotos un último esfuerzo, dado que anteriores ten-tativas se vieron frustradas debido a los fuertes vientos. Matienzo , Parodi y Zanni disponían de tres máquinas que el gobierno francés había donado a la Argentina, pero una vez más los vientos del oeste se mostraron hostiles, oponiéndose a los anhelos de superar la masa Andina que alentaban nuestros aviadores. Las órdenes que les impartieron eran precisas: volar 60 minutos en procura de su destino y, si no lo alcanzaban, regresar a la base utilizando el margen de seguridad que proporcionaba el resto de combustible.

Así lo hicieron Zanni y Parodi quienes se vieron obligados a regresar, al estimar que no tendrían posibilidades de cumplir su propósito, mientras Matienzo prosiguió el temerario intento, decidido esta vez a vencer o llegar al sacrificio máximo. A las 8:40, gente de la localidad de Las Cuevas divisó a Matienzo, prácticamente detenido sobre el cerro Tolosa, tan sólo a 7 km de la línea fronteriza, sin lograr avanzar, por lo que se deduce que el viento alcanzaba ya ráfagas de 120 km/h.

Benjamín Matienzo junto a Zanni y Parodi

Matienzo tiene a Chile a la vista, no existen al frente obstáculos más elevados que su propia posición, pero un poderoso viento del sudoeste lo contiene. Intenta entonces una arriesgada maniobra: aprovechar la velocidad de descenso en picada.
Testigos afirman haberlo visto desaparecer detrás del cordón limítrofe. Esto dio lugar a que se telegrafiara la errónea versión de su arribo a Chile, que impidió organizar rápidamente los socorros que hubieran podido salvarle la vida. Al cruzar el límite, Matienzo ya se encontraba en chile, allí intentaría volar a baja altura, introduciéndose en las quebradas al reparo del viento y, con el combustible que le quedaba, llegar a la Villa SanFelipe.

Pero, la falta de potencia de su motor lo dejó inerme en medio de una masa de aire que se desplazaba a gran velocidad. Perdió altura e involuntariamente retrocedió todo el espacio ganado sobre el país vecino; ante la inminencia del desastre, Matienzo, que tenía bien ganada fama por la perfección de sus aterrizajes, logró salvar su vida aterrizando sobre la masa de nieve.

Sin poder alcanzar pueblo alguno, regresó a pie hasta un lugar próximo a Las Cuevas. El piloto, al límite de sus fuerzas buscó abrigo al pie de una enorme roca, conocida hoy como el "Monumento de Matienzo", allí la furia de la tormenta, la intensa nevada y el frío glacial, minaron su resistencia, sumiéndolo en un sueño del que ya no despertaría.

Matienzo ofrendó su vida en pos del logro de un ideal, de un triunfo que ofrecer a la Patria en aquellos heroicos tiempos.