<< Origen del nombre de nuestras calles

Aunque nunca había visto un aeroplano en vuelo, Geoffrey De Havilland en 1909 construyó su primer máquina y con ella aprendió a volar por si solo.

Estableció la Compañía De Havilland Aircraft cerca de Londres en 1920. Sus primeros aviones eran para uso "deportivo" ya que creía que el avión privado era el mejor modo de realizar viajes, y luego creó aparatos para uso comercial y militar.


De Havilland DH4 1 º Guerra Mundial

Desde sus tempranos comienzos, el nombre de De Havilland ha sido sinónimo de excelencia en más de cincuenta aviones. Entre estos el clásico DH-2 de la Primera guerra mundial, y el DH-4 que desempeñó un papel principal en el establecimiento del Correo Aéreo Estadounidense. El DH-18 fue uno de sus primeros diseños con la concepción de llevar a pasajeros. Con este aeroplano se establecieron muchos récords mundiales.

Quizás el más significativo eran los Moths (Polillas), nacidas en 1925, que pueden reclamar con justicia ser la génesis para todo avión de deporte ligero, y que hoy después de 78 años pueden ser todavía encontrados volando por todo el mundo.

Su consagración llegó con el "Mosquito", un avión militar de magnífico diseño que fue el más rápido en su tiempo.
A pesar de tener una de las compañías más grandes e importantes del mundo en el rubro aeronáutico, y de poseer muchos pilotos de pruebas de varias nacionalidades, De Havilland era el primero en volar cada una de sus invenciones.

Él era el genio que preside y el innovador que testeaba la relación entre su soñado diseño y el comportamiento final del aparato.


Escuadrón de Mosquitos durante la 2º Guerra Mundial

En 1943 ingresó a la era del motor a reacción con el caza militar "Vampiro" y en 1949 en el rubro comercial con el recordado "Comet". A los 73 años continuaba volando por deporte.

De Havilland, fue la magnífica figura de la aviación británica, y una de las más grandes del mundo. Dedicó su vida poniendo su capacidad y esfuerzo al servicio de la humanidad.

El “Mosquito” Argentino
Avión “El Calquín” (Aguila Real, en lengua araucana). Su concepción se inició en Abr. '45, con vistas a lograr una aeronave de avanzada para satisfacer los requerimientos de la Aeronáutica Militar Argentina. El diseño se inspiró en el avión de ataque británico DH 98 Mosquito concebido por De Havilland como un pequeño bombardero de madera, liviano y veloz que podía construirse a muy bajo costo. Cuando el prototipo completó en forma exitosa las primeras 100 h del programa de ensayos, se lanzó de inmediato la fabricación de la serie prevista de 100 ejemplares.