En la segunda salida se dirige a Buenos Aires, volando sobre
Barracas, Riachuelo, La Boca, Dársena, Plaza de Mayo y Congreso a
1.000 metros de altura. Fue Cattáneo el primer aviador que voló sobre
la Capital Federal, ejecutando el primer vuelo de la historia sobre el
corazón de Buenos Aires. Los periódicos alabaron al aviador italiano.
El 7 de Noviembre efectúa el raid El Palomar - Bánfield.
El 20 de Noviembre se elevan en vuelo Alberto R. Mascías en el
aerostato "Buenos Aires" y en el "Huracán" lo hace Jorge Newbery.
Mientras ambos aeronautas cumplían dicha ascensión aerostática,
Cattáneo en un monoplano Bleriot XI les efectúa un saludo aéreo,
trazando amplios círculos en torno de los globos ante el delirio de
la muchedumbre.
El 16 de diciembre del mismo año, une en vuelo, las ciudades de
Buenos Aires y Colonia en el Uruguay, estableciendo un record de
vuelo sobre agua. Pasarían casi dos años hasta que Newbery lo
batiera.
En una ocasión aterrizó en el hipódromo nacional haciendo delirar
al público que lo aclamó desde las gradas. En los días posteriores
siguió con las exhibiciones, durante las cuales la policía tenía que
calmar a la gente que se abalanzaba sobre el acróbata cada vez que
aterrizaba. El 10 de abril Cattáneo realizó en Villa Lugano su
primer loo-ping. Luego hizo varias demostraciones acrobáticas en el
Stadium de Palermo y poco después, el 7 de junio de 1911, en el Club
Hípico Argentino, hubo un torneo con otro aviador extranjero,
Domejóz, que por esos días estaba en Buenos Aires realizando vuelos
y acrobacias con su avión. Según las crónicas fueron más de 20.000
personas a verlos. La contienda terminó en un empate.
Realiza el primer vuelo postal en el país, uniendo Buenos Aires
con Rosario
Ese mismo año, Cattáneo realiza un vuelo en Mendoza, sobre el Parque
General San Martín, hasta donde traslada su avión en tren. El
intrépido italiano quiere llegar a todas las ciudades de Argentina
para mostrar que es posible volar.
En su aeroplano Bleriot sobrevuela la ciudad de Santiago del Estero
el 13 de Agosto de 1911 durante siete minutos. En 1912 une
Corrientes con el Chaco. El 5 de junio del año siguiente voló en
Tandil. Tras un des-pegue de 15 metros, se elevó por los aires, en
los aledaños de la ciudad, en medio de una fragorosa salva de
aplausos, coreado por toda clase de exclamaciones. Luego de dar
algunas vueltas, aterrizó en vuelo planeado. En un segundo intento,
se llevó por delante los cables del telégrafo, precipitándose a
tierra.
En 1915 logra otra hazaña, une Buenos Aires y Santiago de Chile en
viaje ida y vuel-ta sin escalas. Finalmente, y pese a su condición
de extranjero, es aceptado en la incipiente Fuerza Aérea de nuestro
país. Su fama entre la población de Buenos Aires es de tan magnitud
que se le dedica el tango “Cattaneo”, cuya partitura decía: “Al
intrépido e insigne aviador”.
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