....La Historia de la Escuela
....Bernardino Rivadavia
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Este escrito pertenece a Héctor Julián Gómez. Lo reproducimos en homenaje a su memoria y en agradecimiento por su infatigable labor en pos de la creación de "nuestra escuela".
Corría el año 1962... La idea de comenzar a trabajar, para lograr una Escuela Secundaria, que cubriera las necesidades de la zona nació, si mal no recuerdo, de algunos integrantes de la Cooperadora de la Escuela Primaria Nº 28 , entre los cuales figuraban los señores Enrique Rochaix y Francisco Cabo.

A partir de allí, se fueron agregando por simple convocatoria otras personas y se empezó a entablar conversaciones con otros integrantes de cooperadoras, como ser de la Escuela Primaria Nº 17, Escuela Nº 5 de El Palomar, Comisión Directiva de A.F.A.L.P., Sociedad de Fomento de Martín Coronado, Centro de Comerciantes, Sociedad Israelita y vecinos de la zona.

En las conversaciones previas, uno de los mayores escollos fueron apareciendo con los representantes de Martín Coronado, quienes pretendían e insistían para que la futura Escuela funcionara en esa localidad.

Se consideró, que a pesar de estar en una avenida ruta, lo cual no era lo más apropiado, pero por otro lado estaba a la misma distancia de Martín Coronado y de El Palomar. Nos enteramos que existían unos terrenos que pertenecían al Estado provincial y que en esos momentos estaban ocupados por una carpintería cuyo responsable era el Sr. Blarasin, el cual trabajaba especialmente para F.I.N.C.A.

Para trabajar en forma ordenada y con representatividad, se decidió formar con las personas que en esos momentos estaban trabajando

y representando a entidades y vecinos, una Comisión Vecinal, que entre otros la integraban: Pablo Gatinsky; Guillermo Ruiz; Enrique Rochaix; Francisco Cabo; Luis Krimer: Rubén Pietropaolo; Floreal Pardo; Adolfo Kiss; Luis Barco; el Sr. Avaca y Julián Gomez.

La Comisión Directiva de A.F.A.L.P. nos ofreció sus instalaciones para realizar las reuniones de trabajo, y decidimos aceptar, allí nos reuníamos los domingos a la mañana.

Uno de los primeros pasos fue efectuar un censo de todos los alumnos con edad y deseos de concurrir a una Escuela Secundaria para evaluar y avalar la necesidad ante las autoridades provinciales.

Así se dio. Para ello, se nombró a una Secretaria Provisoria, Srta. Carmen Grecco.
Una vez obtenido el listado respectivo se efectuó la presentación al Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires. De ahí en adelante, empezaron nuestra idas y venidas a La Plata, para ir siguiendo paso a paso, oficina en oficina, todos los trámites pertinentes y necesarios para lograr lo que todos estábamos esperando y anhelábamos.

El final de esa trabajosa etapa, fue lograr la Resolución Nº 02987 del 12/9/62, firmada por el Sr. José Domingo Méndez, por la cual se creaba la ESCUELA SECUNDARIA Nº 2.

Enseguida nos dedicamos a una etapa un poco enojosa y de varios trámites, para poder lograr sacar la carpintería que funcionaba en esos terrenos aludidos. Luego de varias conversaciones y gestiones realizadas se consiguió lo que el Sr. Bladasin solicitaba para mudarse, fue la fuerza motriz necesaria para su nuevo local en la calle Humberto Iº, cerca de lo que hoy es La Fiat, una vez trasladado su taller.

Se comenzó a la limpieza general del terreno, para luego comenzar también al entubamiento de la zanja que corría al fondo de las casas linderas que tenían su entrada por la calle Kohel.

Con el tiempo también se construyó las paredes que separaba todos los fondos de esas casas con la Escuela.

También aquí tuvimos que convencer a algunos vecinos, que todo eso eran para bien de ellos, pues habíamos eliminado con ello el correr de las aguas, la basura y por supuesto eliminamos la existencia de roedores.

El 18 de noviembre de 1962 fue un día lluvioso, en un acto donde concurrieron, además de las personas que estaban trabajando y de las otras, estaban presentes el vecindario, los alumnos de las escuelas de la zona y con la presencia del Ministro Floria, se colocó la piedra basal del futuro Edificio escolar.

El acto, que no solo fue emocionante sino que el mismo sirvió como base fundamental para que, la población fuera creyendo en nosotros y colaborara con nosotros.

De aquí en mas comenzaba la etapa de conseguir la concreción del convenio con el Ministerio, para formar el consorcio respectivo , tramite reglamentario que regía para todas las Escuelas.

En ese entonces, en el Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires existía una repartición que se llamaba Dirección de Consorcios, a cuyo cargo estaba el Sr. Alfredo Barroso persona capaz y empeñosa que nos ayudo mucho en los tramites diversos que se debieron realizar, previos a la concreción del convenio respectivo entre esa dirección y nosotros. Fueron varias idas y venidas a la ciudad de la Plata, efectuando innumerables entrevistas con distintos funcionarios del gobierno provincial, por cuanto no éramos los únicos dentro de la Provincia que estaban bajo este mismo sistema de Consorcio.

Con la buena disposición de los funcionarios y la perseverancia de algunos integrantes de la Comisión Vecinal, encargados de las tareas necesarias, se logró firmar el convenio con la Dirección de Consorcios del Ministerio de Educación el 17 de Abril de 1963, acto que se efectuó en la Casa del Maestro, en presencia del Ministro Floria. Próximo paso fue designar el Administrador de la obra, del futuro edificio escolar, por disposición de la Dirección de Consorcios, firmada por su Director Sr. PARROSO, se nombró al Administrador ante el Ministerio de Educación, responsabilidad. que recayó en la persona de: Héctor Julián Gomez. El Consorcio fue firmado el 22 de Agosto de 1963. La Resolución fue la Nº 0939/63.

El siguiente paso, fue comenzar a encarar y realizar las gestiones ante el Ministerio de Obras Públicas a los fines de conseguir los planos ya aprobados. Como toda gestión en reparticiones estatales, hubo que efectuar varias idas y venidas a La Plata.

Pero aquí tuvimos bastante suerte, pues con prontitud logramos el objetivo, gracias a que nos encontramos con un funcionario capaz y honesto, Ingeniero Álvarez, quien no solo nos atendió oficialmente, sino que también lo hizo en forma particular en su casa.

Una vez que los planos (recibidos por partes) estuvieron en nuestro poder, establecidas las normas reglamentarias y nombradas las personas que iban a fiscalizar y aprobar las construcciones, se comenzó a tratar la forma como recaudar los fondos necesarios para ir cumpliendo con el 50% que nos correspondía, que siempre debía ser por adelantado.

Hasta aquí no contábamos con un solo peso. Tarea más que difícil, pues teníamos que convencer a la población, de que no solo éramos capaces de hacerlo y brindarles toda la confianza necesaria para que de la nada transformamos de un vacío terreno en un edificio escolar. Era una patriada, en esa época no existían los bingos así que lo único que teníamos era hacer era una GRAN RIFA con importantes coches de premios.

De inmediato y a fin de conseguir con esa confianza y lograr una buena disposición por parte de la población, empezamos a movilizarnos en forma pública con actos que parecían grotescos, pero que nos parecía llegar al corazón de la gente. Como ejemplo, recuerdo que en una ocasión salimos con el Sr. Rochaix y algunos muchachos en una camioneta abierta y haciendo barullo con tapas de cacerolas, cornetas, batería, etc. (fue el primer cacerolazo) recorriendo las calles de Ciudad Jardín y anunciando con parlantes quienes éramos a fin de que nos conocieran y que supieran lo que íbamos hacer, preparándolos por supuesto para cuando saliéramos a vender las rifas. Yo creo que muy pocas personas mayores, como eramos, se hubiesen prestado hacer de payasos, era válido para lograr un objetivo.

Luego de varias reuniones de CD. se decidió realizar una RIFA con varios coches de premio (que no teníamos).

Ofrecimos como premios: 1 coche Rambler Costum - 1 Fiat 1100 - 1 Renault Gordini1 - 1 Renault Dauphine y 2 Fiat 600-M; además premios semanales de $ 15.000, en total ofrecíamos como premios $2.545.000.- flor de caraduras fuimos, pues no teníamos un peso para poder adquirirlos, teníamos que vender primero todas la rifas.

Pero con mucho empuje, con mucho optimismo y mucho miedo nos largarnos. A medida que van aflorando los recuerdos sigo relatándoles los hechos. No se si con el debido orden , pero si con la verdad de los mismos.

El día que salimos a vender las Rifas en forma publica, estaba lloviendo y nosotros mojándonos, inspirando lástima, íbamos golpeando puerta a puertas, mientras el Sr. Farré desde un automóvil y con micrófono hacia un llamado a los vecinos para que tuvieran la compasión de atendernos y nos compraran las rifas.

De esa manera creo que conseguiremos llegar al corazón de la población, no creo que muchas veces haya sucedido casos como este. Por lo menos no recuerdo en, Ciudad Jardín desde hace 40 años, a pesar de todo ello, fueron vendidas un poco mas del 50%, el resto quedaron como rifas no vendidas.

El sorteo se hacia por intermedio de la Lotería Nacional. Aquí deseo aclararles, que la noche anterior y en reunión de CD. con bastante trabajo y que duraba hasta horas avanzadas nos poníamos a transcribir en varias listas, todos los números de rifas no vendidas, para que el acto no solo fuera correcto sino que también pareciera correcto. Al día siguiente llevamos esas listas a los comerciantes para que las exhibieran en las vidrieras. Esto también se hacia por el motivo que los integrantes de la CD y sus familias también habían adquirido sus rifas.

De aquí dependíamos de la suerte, de Dios. Solo así nos salvaríamos, y se dio esa suerte, de los coches, solamente salió uno solo y en Capital Federal.

Todos los premios, casi en su mayoría pertenecían a las rifas no vendidas. Empezó la etapa de la construcción de la primera parte del edificio, que contaba con: 4 aulas, baños y oficina.

Tuvimos la suerte de inaugurarla el 24 de marzo de 1963. El día antes, esposas de miembros de la CD y sus hijos limpiaron toda esa área para que al día siguiente estuviera en condiciones presentables.

El día de la inauguración, por haber llovido, caían del techo algunas gotas y ello nos obligó hacernos los distraídos y llevar de un lado a otro a la Srta. Inspectora Argañaras para que no viera; y así de ese modo diera el visto bueno para su inauguración.