También
aquí tuvimos que convencer a algunos vecinos, que
todo eso eran para bien de ellos, pues habíamos eliminado
con ello el correr de las aguas, la basura y por supuesto
eliminamos la existencia de roedores.
El
18 de noviembre de 1962 fue un día lluvioso, en un
acto donde concurrieron, además de las personas que
estaban trabajando y de las otras, estaban presentes el
vecindario, los alumnos de las escuelas de la zona y con
la presencia del Ministro Floria, se colocó la piedra
basal del futuro Edificio escolar.
El acto, que no solo fue emocionante sino que el mismo sirvió
como base fundamental para que, la población fuera
creyendo en nosotros y colaborara con nosotros.
De
aquí en mas comenzaba la etapa de conseguir la concreción
del convenio con el Ministerio, para formar el consorcio
respectivo , tramite reglamentario que regía para
todas las Escuelas.
En ese entonces, en el Ministerio de Educación de
la Provincia de Buenos Aires existía una repartición
que se llamaba Dirección de Consorcios, a cuyo cargo
estaba el Sr. Alfredo Barroso persona capaz y empeñosa
que nos ayudo mucho en los tramites diversos que se debieron
realizar, previos a la concreción del convenio respectivo
entre esa dirección y nosotros. Fueron varias idas
y venidas a la ciudad de la Plata, efectuando innumerables
entrevistas con distintos funcionarios del gobierno provincial,
por cuanto no éramos los únicos dentro de
la Provincia que estaban bajo este mismo sistema de Consorcio.
Con
la buena disposición de los funcionarios y la perseverancia
de algunos integrantes de la Comisión Vecinal, encargados
de las tareas necesarias, se logró firmar el convenio
con la Dirección de Consorcios del Ministerio de
Educación el 17 de Abril de 1963, acto que se efectuó
en la Casa del Maestro, en presencia del Ministro Floria.
Próximo paso fue designar el Administrador de la
obra, del futuro edificio escolar, por disposición
de la Dirección de Consorcios, firmada por su Director
Sr. PARROSO, se nombró al Administrador ante el Ministerio
de Educación, responsabilidad. que recayó
en la persona de: Héctor Julián Gomez. El
Consorcio fue firmado el 22 de Agosto de 1963. La Resolución
fue la Nº 0939/63.
El siguiente paso, fue comenzar a encarar y realizar las
gestiones ante el Ministerio de Obras Públicas a
los fines de conseguir los planos ya aprobados. Como toda
gestión en reparticiones estatales, hubo que efectuar
varias idas y venidas a La Plata.
Pero
aquí tuvimos bastante suerte, pues con prontitud
logramos el objetivo, gracias a que nos encontramos con
un funcionario capaz y honesto, Ingeniero Álvarez,
quien no solo nos atendió oficialmente, sino que
también lo hizo en forma particular en su casa.
Una
vez que los planos (recibidos por partes) estuvieron en
nuestro poder, establecidas las normas reglamentarias y
nombradas las personas que iban a fiscalizar y aprobar las
construcciones, se comenzó a tratar la forma como
recaudar los fondos necesarios para ir cumpliendo con el
50% que nos correspondía, que siempre debía
ser por adelantado.
Hasta aquí no contábamos con un solo peso.
Tarea más que difícil, pues teníamos
que convencer a la población, de que no solo éramos
capaces de hacerlo y brindarles toda la confianza necesaria
para que de la nada transformamos de un vacío terreno
en un edificio escolar. Era una patriada, en esa época
no existían los bingos así que lo único
que teníamos era hacer era una GRAN RIFA con importantes
coches de premios.
De
inmediato y a fin de conseguir con esa confianza y lograr
una buena disposición por parte de la población,
empezamos a movilizarnos en forma pública con actos
que parecían grotescos, pero que nos parecía
llegar al corazón de la gente. Como ejemplo, recuerdo
que en una ocasión salimos con el Sr. Rochaix y algunos
muchachos en una camioneta abierta y haciendo barullo con
tapas de cacerolas, cornetas, batería, etc. (fue
el primer cacerolazo) recorriendo las calles de Ciudad Jardín
y anunciando con parlantes quienes éramos a fin de
que nos conocieran y que supieran lo que íbamos hacer,
preparándolos por supuesto para cuando saliéramos
a vender las rifas. Yo creo que muy pocas personas mayores,
como eramos, se hubiesen prestado hacer de payasos, era
válido para lograr un objetivo.
Luego de varias reuniones de CD. se decidió realizar
una RIFA con varios coches de premio (que no teníamos).
Ofrecimos como premios: 1 coche Rambler Costum - 1 Fiat
1100 - 1 Renault Gordini1 - 1 Renault Dauphine y 2 Fiat
600-M; además premios semanales de $ 15.000, en total
ofrecíamos como premios $2.545.000.- flor de caraduras
fuimos, pues no teníamos un peso para poder adquirirlos,
teníamos que vender primero todas la rifas.
Pero con mucho empuje, con mucho optimismo y mucho miedo
nos largarnos. A medida que van aflorando los recuerdos
sigo relatándoles los hechos. No se si con el debido
orden , pero si con la verdad de los mismos.
El día que salimos a vender las Rifas en forma publica,
estaba lloviendo y nosotros mojándonos, inspirando
lástima, íbamos golpeando puerta a puertas,
mientras el Sr. Farré desde un automóvil y
con micrófono hacia un llamado a los vecinos para
que tuvieran la compasión de atendernos y nos compraran
las rifas.
De
esa manera creo que conseguiremos llegar al corazón
de la población, no creo que muchas veces haya sucedido
casos como este. Por lo menos no recuerdo en, Ciudad Jardín
desde hace 40 años, a pesar de todo ello, fueron
vendidas un poco mas del 50%, el resto quedaron como rifas
no vendidas.
El
sorteo se hacia por intermedio de la Lotería Nacional.
Aquí deseo aclararles, que la noche anterior y en
reunión de CD. con bastante trabajo y que duraba
hasta horas avanzadas nos poníamos a transcribir
en varias listas, todos los números de rifas no vendidas,
para que el acto no solo fuera correcto sino que también
pareciera correcto. Al día siguiente llevamos esas
listas a los comerciantes para que las exhibieran en las
vidrieras. Esto también se hacia por el motivo que
los integrantes de la CD y sus familias también habían
adquirido sus rifas.
De aquí dependíamos de la suerte, de Dios.
Solo así nos salvaríamos, y se dio esa suerte,
de los coches, solamente salió uno solo y en Capital
Federal.
Todos
los premios, casi en su mayoría pertenecían
a las rifas no vendidas. Empezó la etapa de la construcción
de la primera parte del edificio, que contaba con: 4 aulas,
baños y oficina.
Tuvimos
la suerte de inaugurarla el 24 de marzo de 1963. El día
antes, esposas de miembros de la CD y sus hijos limpiaron
toda esa área para que al día siguiente estuviera
en condiciones presentables.
El
día de la inauguración, por haber llovido,
caían del techo algunas gotas y ello nos obligó
hacernos los distraídos y llevar de un lado a otro
a la Srta. Inspectora Argañaras para que no viera;
y así de ese modo diera el visto bueno para su inauguración.