La Segunda Guerra Mundial fue el conflicto más importante y dramático que haya tenido lugar en la historia de la humanidad. Más de 55 millones de muertos entre soldados y civiles, ciudades enteras prácticamente destruidas y el agotamiento de las economías de los países participantes son sólo algunos datos que nos permiten imaginar tamaña destrucción.

Este conflicto bélico, transcurrido entre los años de 1939 al 45 tuvo dos bandos claramente definidos: por un lado, Alemania, Japón e Italia, a los que se los denominó “El Eje”, caracterizados por sus regímenes fuertemente autoritarios. Por el otro, estaban “Los Aliados” principalmente la Unión Soviética, Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia.

La victoria de “Los Aliados” dio lugar a una nueva configuración del mundo, en el cual se consolidaron como superpotencias la Unión Soviética, orientada por las ideas co-munistas y los Estados Unidos, paladín del capitalismo, dando inicio años después a lo que se ha conocido como la “Guerra Fría”.

Ahora bien, ¿cuál fue la posición de nuestro país frente a este conflicto mundial?.

Lo primero que deberíamos señalar es que hubo diversas posturas sobre el lugar que estaba llamado a ocupar la Argentina.

La posición a adoptar generó intensos debates y movilizaciones callejeras, que dividieron a la sociedad, a la clase política y a las Fuerzas Armadas, en ese entonces con una gran influencia sobre los destinos del país.

Los caminos posibles eran tres:

  1. la neutralidad, es decir, mantenerse al margen del conflicto, postura adoptada por nuestro país en la Primera Guerra Mundial,
  2. intervenir del lado de “Los Aliados”, aceptando los reclamos norteamericanos y declarando la guerra a Alemania, o
  3. apoyar a las potencias del “Eje” y transformar a nuestro país en el “bastión” nazi de Sudamérica.

En los años que duró el conflicto bélico mundial, el poder político en la Argentina cambió varias veces de mano. En los primeros años de la guerra y hasta principios de 1943, el país -dirigido por los conservadores- mantuvo su postura neutral, no obstante, indirectamente, beneficiaba a “Los Aliados” al venderle materias primas a Gran Bretaña, ávida de carne y cereales para alimentar a sus soldados en el frente.

Si bien tras el golpe militar de junio de 1943 -del cual emergerá poco a poco la figura de Juan Domingo Perón-, se mantuvo la neutralidad, las Fuerzas Armadas comenzaron a modificar su postura. Así, el presidente de facto Pedro Pablo Ramírez, rompió relaciones con las potencias del Eje en febrero de 1944, lo que le costó, poco después, ser desplazado de su cargo.

El 27 de marzo de 1945, bajo la presidencia de Edelmiro Farrell, pero ya siendo Perón el "hombre fuerte" del gobierno militar, la Argentina le declaró la guerra a una Alemania agonizante.

Ríos de tinta se escribieron para tratar de explicar los porqué de las diversas posturas adoptadas por la Argentina: ¿Era Perón partidario de los nazis?, ¿Era necesario reforzar nuestros vínculos con Gran Bretaña frente a los norteamericanos?, etc, etc.

En este espacio, simplemente queremos señalar que nuestro país en muchas etapas de su historia, mantuvo una política exterior independiente, bastante alejada de las "relaciones carnales" gestadas en los años noventa con los Estados Unidos.

En próximas entregas estudiaremos estos grandes procesos a partir de lo vívido en nuestro querido barrio. ¿Fue Ciudad Jardín un refugio para los criminales de guerra nazis?. ¿Aquél que emigró desde Alemania en estos años, necesariamente apoyaba el régimen de Hitler?, ¿Hubo en nuestra comunidad manifestaciones de apoyo o de repudio a la guerra en estos años?. Trataremos de responder estas y otras preguntas a partir de la información que en nuestra investigación obtengamos.

Hasta la próxima.

Profesor Jorge Núñez