LA HISTORIA DE CIUDAD JARDÍN
Extraído del Tributo al Dr. Erich Zeyen (año 1970)
“El 29 de octubre de 1942 fue, sin duda, un día como muchos para la humanidad, para mí y para los días subsiguientes fue un día de gran importancia. Había almorzado con mi esposa, volvía a la oficina, cuando atrajo mi atención un gran letrero en la calle Reconquista. ¡Qué lástima!, exclamé, y era la expresión de lo que sentía. Había descubierto una propaganda de la firma CASAL, MANFREDI PERREGO y Cía. Que remataban los terrenos del “Parque Richmond”. ¡Que lástima!.
Rematar, para que surgiera en aquél hermoso pedacito de tierra, la misma aglomeración de casas de familia tan en auge en el Gran Buenos Aires.
Rematar, repito, rematar....

Dr. Erich E. Zeyen
1899-1969
Beba, mi mujer, sabe que nueve años atrás trabajé mucho para poner en marcha el proyecto “Parque Richmond”. Ante su pregunta: ¿por qué no lo intentás nuevamente?, no pude menos que exclamar: “¡Dios me guarde, Dios me guarde!”. Pienso y recuerdo cuanto luché y sufrí nueve años atrás. Es que hacía largo tiempo, desde los comienzos de F.I.N.C.A. , allá por el año 1933, me ocupaba la idea de crear viviendas planificadas con vida propia, cuando en mi tierra de adopción tal cosa no existe aún. ¡Cómo hemos buscado con mi socio y venerado amigo, el Dr. Germán Wernicke, el lugar para llevar acabo tal idea! No quedaba a nuestro entender, zona donde no hubiéramos intentado encontrar la tierra de nuestros sueños.
Una tarde, mientras tomábamos el té, un amigo común, nos comentó de unas tierras ”perdidas” allá por el oeste; decidimos verlas.
Después de andar en el coche un buen trecho, de cruzar la avenida Gral. Paz aún en construcción, ordena nuestro amigo al chofer que detenga la marcha.
Y allí, frente a nosotros bañada de sol la futura Ciudad Jardín. Maravillosa, maravillosa....”
Fotografía aérea de Ciudad Jardín - 1970
Hora Cero
¿Cómo se hizo realidad aquella “Villa Ilusión” de 1933?. Es una historia un tanto larga y apasionante para quienes la han vivido. Es nuestra intención hacerla visible, no mediante un relato cronológico y frío, sino descubriendo hechos que en su conjunto configuran su trazado y su vida propia.
Joven, lleno de energía, llega al país en 1929 el Dr. Erich Zeyen. Conociendo lo que más adelante será su patria de adopción, se despierta y madura en él una idea: Crear una ciudad, preconcebida y orgánicamente desarrollada, sin chimeneas, con vida propia, provista del confort de la gran urbe, con el encanto de la campiña. Le sorprende, como el dijo, el crecimiento desordenado de conjuntos de viviendas diseminadas a través del loteo que indiferentes rematadores van creando. Lógicamente la manera más fácil de trocar tierra en metal. Y hay peores, terrenos abandonados por décadas. Si alguna vez se edifica, es hecho a gusto y ganas. Su sueño, romper con lo que él llama “espantoso sistema”. Encontrar el lugar adecuado para su idea, es su meta. Descubre en la zona oeste nada residencial por cierto en aquel momento el lugar indicado. Magníficas arboledas, movimientos ondulantes por sus lomas y sobre todo tierra absolutamente virgen. La mano del hombre se posó solo para mejorarla, plantando árboles que trazaban algunas de las que son hoy frondosas avenidas. Fue la mano, como él bien dijo, “de ese gran argentino D. Leonardo Pereyra Iraola”. Nueve años han pasado desde aquella fatídica tarde cuando ya casi todo estaba encaminado la voz del canillita pregona: “Nueva Ley de Moratoria”. ¿Quién seguiría prestando su apoyo financiero en esta situación? ¿Cómo realizar, sin esto, el contrato de opción de compra de las tierras, firmado el día 13 de septiembre de 1933?.
La esperanza desecha, se archiva el proyecto; lo llaman “Villa Ilusión”. Sin embargo, no queda inactivo, se levanta en Becar el Barrio F.I.N.C.A., dentro de sus conceptos, pero demasiado limitado para su vuelo.
Si, han pasado nueve años de todo aquello. Un aviso de remate, le trae “Villa Ilusión” nuevamente.
Está allí, al alcance de la mano. No quiere ha sufrido muchas desilusiones, pero algo más fuerte que él lo conduce a su “Parque Richmond”. Busca y encuentra, en su amigo Gustavo Herten, la financiación para adquirirlo. De allí, parte su largo e inacabable peregrinaje.
Lucha con la burocracia
Nada más y nada menos que ciento dos viajes a la ciudad de la Plata, con 139 audiencias con 16 gobernadores, ministros y altos funcionarios. Este camino tan solo para obtener la aprobación del Plano General de Urbanización. Dice él: "me escuchaban llenos de interés y se admiraban ante tan maravilloso proyecto, asegurando que el estado, por medio de ellos, no podía dejar de apoyarlo, pero generalmente allí todo acababa. Lo demás era puesto en manos de autoridades, quienes permanecían inertes en su burocrática molicie". El día 30 de Diciembre de 1943, un Decreto de la Provincia de Buenos Aires reconoce, al fin, el "Plano de Urbanización" y el nombre de "Lomas del Palomar". Es cierto todo demoró demasiado, pero no hay que olvidar tampoco, que había que quebrar o cambiar el concepto tradicional de urbanización de geométrica simetría. Las manzanas dejan aquí de ser "cuadradas", calles curvas y de diferente largo las vienen formando. Los árboles, a los que nunca quiere destruir, deciden su trazado. Es uno de los encantos de la Ciudad Jardín. Si tuviéramos que encontrar una palabra para definirla, diríamos que es ágil, pintoresca. Para ello contribuyen las verdes superficies obligatorias en cada propiedad. De allí su nombre, Ciudad Jardín.

La Ciudad Jardín en Marcha

Cuando aquél decreto ve la luz, este hombre que ya veremos, no sabe de sentarse a esperar, tiene en marcha las primeras filas de viviendas, calles abiertas, etc. Es así que el 1 de Marzo de 1944 llega su primer habitante. Se ha roto el hielo, otros le seguirán. Desacuerdos entre provincia y Municipio sobre propiedad de calles, paralizan la obra, amén de otras interrupciones, impuestas por atreverse a edificar con los planos aún sin aprobación.

Resistencia de las Empresas Concesionarias

Como si todo fuera poco, la guerra mundial aumenta aún más los contratiempos. ¿Luz y energía? "Esperar mejores tiempos", es la respuesta de la Empresa CADE. ¿Aguas corrientes?. La concesionaria en San Martín encoge los hombros. Esa también es otra respuesta.
Un equipo generador suple estas dificultades básicas. ¡Oh ironía! Cuando las primeras lamparitas iluminan casas y calles, entonces si se hacen presentes los señores que, con ampulosa generosidad, ofrecen sus servicios. ¿Habrá sido consecuencia de demostrar que igual se podía?. Más tarde, ya en la posguerra, los sectores del oeste no pueden levantarse por falta de energía eléctrica.
Vuelve a repetirse lo acontecido, y entonces una notable usina propia con dos transformadores llega a proveer a la población.
El servicio de aguas corrientes en 1943 no es exigido al presentarse proyectos de urbanización. Sin embargo, Red e Instalaciones Centrales se extienden por toda la futura ciudad.
Una moderna Planta Decantadora de Líquidos Cloacales abolirá por siempre el pozo negro de los primeros tiempos. Es la única instalación en esta zona del Gran Buenos Aires.
Y todo es impostergable, todo requiere dinero.

El problema de la financiación

Ya antes de comenzar los trabajos, se hacen presentes estas grandes dificultades. Las tierras están, pero ¿con que medios y elementos levantar la ciudad?. F.I.N.C.A. administra fondos del "crédito recíproco". Capitales notables permanecen inertes en los Bancos, condenados a ser devorados por la devaluación incipiente y luego progresiva. La construcción individual es costosa e impide al ahorrista hacer uso de su préstamo. Edificando en conjunto con el nuevo plan "Ciudad Jardín", resultará realizable, pero, ¿ cómo convencer a los titulares de otorgar su confianza a algo todavía inexistente, que hasta sus planificadores la llaman "Villa Ilusión"?. Con una intensidad de esfuerzos sin precedentes, aún hasta sobre el mismo terreno, logra Erich Zeyen convencer a las autoridades competentes de sus sanas intenciones y de su capacidad creadora. Son jefes y funcionarios dispuestos a cargar con una responsabilidad al presentárseles un proyecto de vastos alcances que, por estar en manos aptas, harán posible su realización. No interfieren.

El comienzo y el progreso de la futura ciudad están asegurados.

Los ahorristas serán los adquirentes por opción preferencial. Y así ocurre luego. Dinero inmovilizado se transforma en trabajo y nuevos valores.
En 1948 termina la etapa de autofinanciación. El sistema de "Crédito Recíproco" pasa a ser prerrogativa exclusiva del Estado. Aventureros, aprovechadores de la "oportunidad", han provocado tal desenlace. En tiempos de inflación es imposible encontrar financiaciones a largo plazo, máxime tratándose de centenares y miles de viviendas. La mayoría de los futuros adquirentes , gente joven casi todos, no puede formar su techo propio sin contar con un crédito de generoso plazo. Para poder continuar con esta norma, debe recurrirse ahora a la financiación estatal. ¡Cuan difícil adaptar e incorporar la marcha super pujante de esta obra privada a la minuciosidad que le cabe a un ente oficial!. Por un lado, la voluntad implacable de un hombre de acción del corte del Dr. Zeyen, acostumbrado a determinar él la marcha de todas las fases del trabajo, y por el otro lado, la imperiosa necesidad de ajustarse a las reglamentaciones cautelosas de los bancos. Se forma todo un cuerpo de técnicos y empleados a fin de poder satisfacer sus exigencias. Una buena parte del trabajo administrativo se agota en estos esfuerzos.
Esta tarea (considerada como una de las más difíciles al levantar Ciudad Jardín) se cumple, pese a todo, con éxito, hasta que se cierra, en 1956-57, nueva y totalmente aquélla fuente de crédito, a la vez para empresas constructoras y adquirentes. Cuatrocientas treinta y cuatro viviendas están comprometidas y en plena ejecución.

Como es tradicional, la acción se ha adelantado a la letra, confiando en palabras y antecedentes. Un desastre económico igual para ejecutora y compradores. Más de diez años pasan hasta encontrar en otra institución, el Banco de la Provincia de Buenos Aires, comprensión y ayuda para realizar aquellas obras. Nueva vida surge de los esqueletos abandonados.

El Autoabastecimiento

A medida que se abren caminos financieros, la Ciudad Jardín crece sin pausa y con prisa. Se llega a un momento en que cada 12 horas 16 minutos, día y noche, se entrega una vivienda. Pero la escasez casi total de materiales de construcción, por el mayor consumo de grandes obras públicas de posguerra, ponen en cuestión proyectos de trabajo y fechas de entrega.
Nacen así las fuentes de aprovisionamiento, dentro de lo posible, a través de una gran Planta Industrial (carpinterías de obra, fábrica de mosaicos, fábrica de tejas, paredes sanitarias, etc.).
Cemento, artículo suntuario, debiendo por ello conformarse con un simple mejorado asfáltico.

Amalgamando el Esfuerzo Humano

El elemento humano que llega allende los mares con ansias de trabajo y falta de techo, hace tomar vida a lo que más tarde se denominará "Hotel de Inmigrantes", con su comedor tipo "cantina". Albergan a los hombres que más tarde se arraigarían para siempre en Ciudad Jardín. Algunos de ellos hoy grandes empresarios. Era así que cada uno que se desempeñaba en la obra, desde el ejecutivo hasta el peón, debía tener su propia vivienda en Ciudad Jardín, ideal cumplido, ya que sin excepción se encuentran los medios para lograrlo. Es cierto se exige de cada uno más allá de lo acostumbrado.

El Dr. Zeyen lo deja escrito así: "Pienso en aquel tiempo en que los muchachos de F.I.N.C.A. se levantaban con el pensamiento fijo en la Ciudad Jardín, se acostaban con el mismo y, durante la noche, la volvían a ver en sus sueños". Solamente así fue posible construirla.

Quedaría injusto dejar ausentes de este relato tantas manos y cabezas que la forjaron. No deberán faltar, al escribir una vez su historia, los nombres de Urbanistas, Ejecutivos, Arquitectos, los que embuídos de ese su espíritu que tan bien el Dr. Zeyen sabía contagiar a su plantel de hombres, pocos para tamaña obra, logran su realización material. Estos deberán incorporarse a los cientos de artesanos y obreros en un homenaje a ofrecérseles tan digno como al "Soldado Desconocido".
Sean también incluidos en esta recordación todos aquellos destacados vecinos, no con sus nombres, pero si presentes a través de sus obras.
En ellos está la continuación de ese otro gran espíritu, el de su creador.

En 1929 había llegado al país un jóven alemán Dr. Erich Zeyen quien traía consigo el germen de una idea:

"crear una ciudad preconcebida y de desarrollo orgánico, provista del confort de la gran urbe, y con el encanto de la campiña".

Y es bajo esta óptica que crea junto a su amigo el Dr. Germán Wernicke la empresa FINCA Sociedad Anónima Argentina de Ahorro; el crecimiento de FINCA pronto se pone de manifiesto, la pequeña empresa empezó a adquirir importancia y construyó al norte de Buenos Aires al aristocrático Barrio FINCA Béccar; poco después el Ministerio de Justicia e Instrucción Pública autoriza la transferencia de la cartera de la Sociedad Edificador Rosario S.A. consolidando la posición de FINCA.
Es por entonces cuando Zeyen decide retomar el proyecto del Parque Richmond. Para la compra de las tierras se exigía un 10% en concepto de seña, otro 10% a los 60 días y el 80% restante en 8 cuotas semestrales, pero de donde sacar el dinero?. Zeyen decide recurrir a su amigo Gustavo Herten, con quien ya había realizado algunos negocios inmobiliarios exitosamente.

El 12 de noviembre de 1942 se compraron Las tierras.

Pronto comenzaron las construcciones, casas sencillas pero de mal gusto al decir al mismo Zeyen, bajo la dirección del arquitecto Federico Behrendt; deben remediarse por entonces algunos inconvenientes; siendo el principal la provisión de agua. Esto se logró a través de la instalación de una bomba y cañerías directas a cada una de las casas. Para alentar las ventas se realiza una exposición de la Av. Corrientes, en pleno centro de Bs. As. y allí, don Manuel Pereiro, jefe de ventas, consigue en mayo de 1943 concretar a primera venta.
Las autoridades de FINCA se dirigen por entonces a la Companía Argentina de Electricidad (CADE) a fin de conseguir el tan ansiado fluido pero la respuesta es negativa "por falta de materiales".
En 1944 brillo por primera vez la luz propia en Ciudad Jardín.
Para entonces el matrimonio Zimmermann ya vivían allí y el arquitecto Juan Behrendt, los nombrados llegaron el primero de marzo de 1944.

el 1º de marzo de 1944 fecha desde entonces que se considera el nacimiento de Ciudad Jardín Lomas del Palomar.

Poco después se instala el destacamento de policía. El 24 de Setiembre de 1944 se produce el primer nacimiento, el matrimonio Brieger, quienes vivían en una casita de la calle Ceibos, ven llegar al mundo a María Cristina. Ese mismo año en agosto quedó inaugurada la nueva torre de agua y dos meses más tarde se firmaba el centésimo boleto de compra-venta.

En enero de 1945 se crea la Asociación de Fomentos Amigos de la Ciudad Jardín (A.F.A.L.P.)

y en julio se erigió un mástil en la Plaza de los Aviadores.
A fines de 1946 se habían levantado 140 casas, en febrero de 1947 se inaugura el Bar "TAKU". A fines de 1947 se coloca la piedra de la futura Escuela Nº 51. En febrero de 1949 se edifican casas de alto para administrar propiedades horizontales.
En la nochebuena de ese año se inaugura la Capilla de la Sagrada Familia en la calle Ceibos por medio de la tradicional Misa de Gallo.

El 3 de febrero de 1951 se inaugura extraoficialmente el Cine HELIOS con una película de Lolita Torres,

el 4 de mayo se inaugura definitivamente hasta el incendio de 1985 que obligó a su inactividad hasta el 12 de mayo de 1988. Por su escenario pasaron figuras como Lola Membrives, Luis Arata, Eva Franco, Paulina Singerman, Nicola Paone, Luisa Vehil, Mecha Ortíz y varias figuras más.
Entre 1952 y 1955 el barrio por una ordenanza se llamó Eva Perón.
En 1952 se creo al Jardín de Infantes Nº1, el Colegio Ciudad Jardín (Gartenstadtshule), el Instituto Amelet, el Palomar Schule, el Instituto Martín Guemes y la Escuela Nº44.

Homenaje a la Aviación

Siendo El Palomar la cuna de la Aeronáutica Nacional (Militar y Civil), acepta con entusiasmo la idea de honrarla, recordando en los nombres de sus calles a las alas del mundo. "Plaza de los Aviadores" se llama el centro principal de la ciudad. Monolitos dedicados a las grandes figuras de la aviación se encuentran en las calles que llevan su nombre. Los distintos aniversarios reúnen toda la familia aeronáutica, a los "precursores", ases de la aviación argentina y mundial, representantes diplomáticos, Fuerza Aérea, pilotos civiles y planeadores, en franca camaradería.

Símbolos Propios

Crea una bandera y un escudo, que ostentan las características de la ciudad: Los Chalecitos típicos, el Palomar de Caseros, las Lomas, los Niños y las Flores (ver Guia Palomar.com Nº 5 y Nº 10). Abre concursos para canciones que cantan al terruño, la "patria chica". Pretende con ello imbuir a las jóvenes generaciones el amor al lugar. Posiblemente su subconciente le estaba sugiriendo que realizaba algo excepcional, debían amarla para saber cuidar de ella. Busca el arraigo y ¡vaya si lo logró!...Hoy para los padres, en muchos casos, les es imposible pensar en dejar el lugar; los hijos lo impedirán, ellos quieren quedarse aquí. Es conocido aquello: "Con mucha pena tenemos que irnos, lo haremos ahora, porque si están un poco más grandes ¿quién se los lleva?". La Ciudad Jardín va adquiriendo así su sello personal. Hay algo intangible que hace echar raíces en ella. Citemos así - al pasar - algunos ejemplos: la "Plaza de los Ajedrecistas", originalísima con su piso tablero, en su inauguración un partido, desarrollado a través de un trozo de historia argentina con figuras vivientes.


Homenaje al Dr. G. Wernicke en el 10º aninversario de su fallecimiento - Monolito inaugurado 13/09/51

No tiene parangón en ninguna parte. Se dan cita anualmente en "simultáneas" a computarse en plaza pública los más destacados maestros del ajedrez "Internacional".
O el "Día de la Madre", cuando junto al monumento levantado por la población, los feligreses dan gracias a Dios en un solo acto de tres cultos, celebrado por el sacerdote católico, el pastor protestante y el rabino. La "Revista F.I.N.C.A. junto con la "Guía de Habitantes" informa cada acontecimiento local. Tiene la función, ante todo, de despertar la conciencia de unidad que hoy caracteriza a la Ciudad Jardín.

Ahora, cuando han pasado décadas, se palpa, es tangible el resultado de esta política, porque aunando los distintos núcleos sociales, surge una nueva contextura cívica entre los niños y entre los mayores. Para el niño no hay barreras que puedan derivar de la posición económica de sus padres.

Peca eso sí, admitámoslo, de cierto orgullo de pertenecer a una comunidad que siente y actúa preferentemente por ellos y para ellos, a través de muchas instituciones.

Un aro de rojos techados circunda el verde espacio que es centro y corazón de la ciudad. Su trazado original no contemplaba viviendas en altura, fuera, claro está, de los centros comerciales.


Inauguración de la rotonda de Lodelpa

Pero los tiempos cambian y el imperativo de la hora hace que también la ciudad tome ese cariz creciendo hacia arriba, dentro de verdes superficies.

La compra de un chalecito de las más modestas condiciones queda fuera del poder adquisitivo del hombre medio. Y si aquella línea ortodoxa no hubiese cedido a este nuevo concepto de vivienda, se vería hoy a nuestros hijos, tan atados al terruño, "emigrar" de ella quien sabe adonde.

Pues no olvidemos que Ciudad Jardín tiene hoy legítimos nietos. Que emotivo y privativo de nuestra ciudad el rostro de la maestra del Jardín de Infantes que ve retornar caritas que hace años se alejaron de ella, en los rostros de sus retoños.

Ese es el espíritu dentro de Ciudad Jardín. El sueño de arraigarlos se ha cumplido. El niño está aferrado al lugar, ha nacido, forma su nuevo hogar, y no quiere alejarse de esta su Ciudad Jardín que una vez fuera "Villa Ilusión".

Qué pasaba en 1944 en la Argentina, mientras Ciudad Jardín comenzaba a poblarse

El 15 de Enero de 1944 a las 20:45 un terremoto destruye la ciudad de San Juan. Más de 7.000 muertos, 12 mil heridos y la virtual desaparición de la edificación constituyen el saldo del movimiento sísmico.

  • El Coronel Perón será el nuevo ministro de Guerra y meses mas tarde también ocupará la Vicepresidencia. Después de asumir ambos cargos, Perón recorre el país, pronuncia discursos que se difunden obligatoriamente por todas las radios.
  • El gobierno sanciona un decreto-ley por el que se extienden los beneficios de la jubilación y pensión para todos los empleados de comercio.
  • Se decreta el primer código de edificación de Buenos Aires y en el Museo de Bellas Artes se produce un robo espectacular. Roban la obra de Claude Monet, Berger de Lavacourt. Nunca se descubrió a los ladrones ni el destino final de la obra.
  • Mientras tanto, Estados Unidos, continuando con sus presiones sobre el gobierno militar, dispone la congelación de las reservas de oro argentinas en ese país y retira a su embajador en Buenos Aires, actitud que es imitada por los gobiernos de los otros países latinoamericanos, con lo que Argentina queda en un virtual aislamiento diplomático.
Las primeras 27 familias del barrio - 1944
Zimmermann 01/03/1944   Horan Daniel 29/09/1944
Behrendt Juan 01/03/1944   Wolf Irene Leonhard de 29/09/1944
Brieger Heinz 15/03/1944   Puente Alberto 07/10/1944
Zeyen Erich 21/03/1944   Granados Miguel 15/10/1944
Sanchez Alberto 27/04/1944   Gil León José Luis 17/10/1944
Lippeld Federico 28/04/1944   Otero Emilia 30/10/1944
Mones Ruiz Carlos 01/05/1944   Costamagna Jorge 02/11/1944
Wortzmann Arnoldo 05/05/1944   Oitana Marcelino 02/11/1944
Greco Cayetano 18/05/1944   Medina Silvio 13/11/1944
Balella Genaro 20/05/1944   Añorga Carlos 23/11/1944
Maccarini Juan 01/06/1944   Fonso José 02/12/1944
Roldán Silvio 16/09/1944   Tobar Ismael 09/12/1944
Vanswygenhoven Pedro 19/09/1944   Regio Pedro 13/12/1944
Dávila Martín 20/09/1944