Neil
Armstrong, comandante del Lunar Module, balancea
su pie izquierdo en el vacío antes de plantarlo en
un suelo desconocido, protegido por este traje que había
desarrollado la NASA con los últimos avances para garantizar
la seguridad de sus astronautas.
La primera misión Apolo XI había alcanzado su
objetivo: la Luna.
Más
confiado, Edwin Aldrin se lanza a su vez, con los dos pies
juntos, y rebota como un canguro.
Les
parece más fácil desplazarse en la luna que
durante los ensayos de simulación.
Y
eso que el suelo es terriblemente duro. Su Lunar Module, llamado
Águila, |
El
mundo entero sigue en directo estos pequeños pasos
para el hombre, pero este salto gigante para la humanidad. |
de 16 toneladas, sólo se hundió tres centímetros
en el suelo al aterrizar.
Por
si tenían que replegarse de inmediato, Armstrong recogió
rápidamente 21 kilos de elementos lunares, las primeras
muestras del satélite que vinieron a la Tierra.
Se
trataba de piedra y basalto de 3,7 billones de años
de antigüedad.
Permanecieron
en la Luna dos horas y 15 minutos. Una placa grabada con palabras
del presidente Nixon y con el nombre de los astronautas permanece
allí desde entonces recordando que:
"Aquí
pusieron sus pies los hombres de la Tierra en julio de 1969.
Hemos venido en son de paz de parte de la humanidad". |