Daniel Martínez Zavala
Seudónimo EL DESPI.

¡Sí! Ya sé. . . de estos hay en todos los barrios. Los encontramos casi siempre a la vuelta de la esquina pero a él cada una de ellas le pertenece; te lo aseguro, se las adueñó por pasar por allí viviendo. . . Es diferente. Nació distinto ¿Quién es? Un vendedor de café, caramelos o de lo que sea, que nunca se vendió. Seguro que lo cruzaste o te ofreció algo, tal vez un juguete electrónico y rabioso de caerse de sus manos que cada vez sostienen menos, quizás dos paquetes de pastillas por un peso o te dio un volante de una remisería amiga,. "La mejor negro, ¡Qué te creés!", te suele mandar para no mandarte una puteada.

Tiene pegada una gorra con la lengua de los Rolling Stones, de su Boca querido o de un taller mecánico que alguna vez le engrasó el triciclo. Por voz un trueno que lleva un dejo de diarios viejos y botellas y los dientes grandes, ¡bien grandes!, que se le torcieron masticando broncas no olvidadas. Los ojos celestes, "como los de Dios", dice. Esos ojos que cuando miran saltan vivos de lado en lado sin detenerse, en nada o en todo.

El andar en puntas de pie no lo usa para la vida. Los brazos siempre en jarra balanceándose, como si tuviera las axilas irritadas por un desodorante que jamás probó, o parece también que le hubieran quitado dos sandías, sin que se diera cuenta. Es creyente, aunque "El Capo"- como lo llama- no le tire para trepar nada.

Ama al Rock pesado y a AC/DC mas que a nada. Y con nada va. . . sólo con una guitarra sin saber donde enchufarla o una armónica, tapada por saliva de ayer.

Subió muchas veces a escenarios creados por sus ganas haciendo solos de guitarra que escucha él ahí, bien adentro, pero pocas a los escenarios de los otros, ¡Los de verdad!. Supo estar arriba. . . del carro de botellero con su vieja, pero bajo a tiempo; a la calle, a cualquiera de los pizzerías o cafés que lo cobije haciéndole el aguante a la última mesa por levantar - dormido si es necesario- o en la vereda mirando las baldosas por si perdió algo.

Nadie supo que le haya tirado los perros a alguna, los perros se le tiran a él cuando camina por la Plaza de los Aviadores, haciéndolo apurar el paso y ladrándoles con insultos para sacárselos de encima. Se llama Adolfo Scanarotti y las pasó. . . "El Capo de Palomar" dice ser. ¡Quién no sabe algo de él ¡ Es El Tiki. Muchos de nosotros vimos algún video que lo tuvo como estrella y lo aguantamos más de una vez cuando empieza a preguntar y no termina nunca o lo cargamos sin herirlo cuando pierde Boca, como para zafar de su interrogatorio. Poner plata para sus colectas con fin de pedalera para la guitarra o para que tenga un walkman es moneda corriente para nosotros los de acá, las que se le caen y después le devolvemos, una y otra vez. ¿Seguro no lo ubicás?.

¡Fijáte bien! ¿No lo viste?, ¿Nada sabés?. Por lo menos te habrán contado sobre su risa, o de los cuernitos que hace cuando le nombrás a Charly García o algo que le decís le molesta; o tal vez te continúa pag. siguiente viene pag. anterior dijeron lo del recital que armaron en Boulevard, con la calle cortada y todo y con todos con la emoción que se nos colaba cuando lo volvimos a ver con su honor malherido, el día aquel en que El Tiki fue la estrella que se asomaba a fuerza de hacer justicia, iluminándonos con los faroles celestes que "el de arriba" le dio. ¿ No lo sabías? Lo acusaron de robar un carro de café, justo a él, que le arrebataron todos los sueños, vestidos con ropa de realidad.

Está allí, ya te lo vas a chocar, lo vas a ver tomando una gaseosa aferrándola con las dos manos, con fuerza, como a su convicción de no tomar alcohol jamás y enojándose en todo momento porque alguien pasa y le grita ¡Viva Luis Miguel!. Debe estar por ahí, no hace falta que vayas ahora, él te va a encontrar a vos.

A Boca, al Rock y a Dios los saca a caminar, a buscar. . . no a buscarse.

 
El Tiki ya se encontró hace rato. Y ¿Qué me decís?. ¡Sí! Ya sé . .. lo querés conocer. ¡ Y está por ahí! "Cansado de triunfar", debe estar diciendo, o que "esta condenado al éxito" y dando, siempre dando, lo suyo; que es lo nuestro, El Tiki nos da ese sabor que nos distingue de los otros, porque es el condimento que da gusto al barrio.

<< anterior             Cuentos, Historias y Anécdotas             siguiente >>