¡Sí! Ya sé. .
. de estos hay en todos los barrios. Los encontramos casi
siempre a la vuelta de la esquina pero a él cada
una de ellas le pertenece; te lo aseguro, se las adueñó
por pasar por allí viviendo. . . Es diferente. Nació
distinto ¿Quién es? Un vendedor de café,
caramelos o de lo que sea, que nunca se vendió. Seguro
que lo cruzaste o te ofreció algo, tal vez un juguete
electrónico y rabioso de caerse de sus manos que
cada vez sostienen menos, quizás dos paquetes de
pastillas por un peso o te dio un volante de una remisería
amiga,. "La mejor negro, ¡Qué te creés!",
te suele mandar para no mandarte una puteada.
Tiene pegada una gorra con la lengua de los Rolling Stones,
de su Boca querido o de un taller mecánico que alguna
vez le engrasó el triciclo. Por voz un trueno que
lleva un dejo de diarios viejos y botellas y los dientes
grandes, ¡bien grandes!, que se le torcieron masticando
broncas no olvidadas. Los ojos celestes, "como los
de Dios", dice. Esos ojos que cuando miran saltan vivos
de lado en lado sin detenerse, en nada o en todo.
El andar en puntas de pie no lo usa para la vida. Los brazos
siempre en jarra balanceándose, como si tuviera las
axilas irritadas por un desodorante que jamás probó,
o parece también que le hubieran quitado dos sandías,
sin que se diera cuenta. Es creyente, aunque "El Capo"-
como lo llama- no le tire para trepar nada.
Ama al Rock pesado y a AC/DC mas que a nada. Y con nada
va. . . sólo con una guitarra sin saber donde enchufarla
o una armónica, tapada por saliva de ayer.
Subió muchas veces a escenarios creados por sus ganas
haciendo solos de guitarra que escucha él ahí,
bien adentro, pero pocas a los escenarios de los otros,
¡Los de verdad!. Supo estar arriba. . . del carro
de botellero con su vieja, pero bajo a tiempo; a la calle,
a cualquiera de los pizzerías o cafés que
lo cobije haciéndole el aguante a la última
mesa por levantar - dormido si es necesario- o en la vereda
mirando las baldosas por si perdió algo.
Nadie supo que le haya tirado los perros a alguna, los perros
se le tiran a él cuando camina por la Plaza de los
Aviadores, haciéndolo apurar el paso y ladrándoles
con insultos para sacárselos de encima. Se llama
Adolfo Scanarotti y las pasó. . . "El Capo de
Palomar" dice ser. ¡Quién no sabe algo
de él ¡ Es El Tiki. Muchos de nosotros vimos
algún video que lo tuvo como estrella y lo aguantamos
más de una vez cuando empieza a preguntar y no termina
nunca o lo cargamos sin herirlo cuando pierde Boca, como
para zafar de su interrogatorio. Poner plata para sus colectas
con fin de pedalera para la guitarra o para que tenga un
walkman es moneda corriente para nosotros los de acá,
las que se le caen y después le devolvemos, una y
otra vez. ¿Seguro no lo ubicás?.
¡Fijáte bien! ¿No lo viste?, ¿Nada
sabés?. Por lo menos te habrán contado sobre
su risa, o de los cuernitos que hace cuando le nombrás
a Charly García o algo que le decís le molesta;
o tal vez te continúa pag. siguiente viene pag. anterior
dijeron lo del recital que armaron en Boulevard, con la
calle cortada y todo y con todos con la emoción que
se nos colaba cuando lo volvimos a ver con su honor malherido,
el día aquel en que El Tiki fue la estrella que se
asomaba a fuerza de hacer justicia, iluminándonos
con los faroles celestes que "el de arriba" le
dio. ¿ No lo sabías? Lo acusaron de robar
un carro de café, justo a él, que le arrebataron
todos los sueños, vestidos con ropa de realidad.
Está allí, ya te lo vas a chocar, lo vas a
ver tomando una gaseosa aferrándola con las dos manos,
con fuerza, como a su convicción de no tomar alcohol
jamás y enojándose en todo momento porque
alguien pasa y le grita ¡Viva Luis Miguel!. Debe estar
por ahí, no hace falta que vayas ahora, él
te va a encontrar a vos.
A Boca, al Rock y a Dios los saca a caminar, a buscar. .
. no a buscarse.
|
| El
Tiki ya se encontró hace rato. Y ¿Qué
me decís?. ¡Sí! Ya sé
. .. lo querés conocer. ¡ Y está
por ahí! "Cansado de triunfar",
debe estar diciendo, o que "esta condenado
al éxito" y dando, siempre dando,
lo suyo; que es lo nuestro, El Tiki nos da
ese sabor que nos distingue de los otros,
porque es el condimento que da gusto al barrio. |
|